Un juez de conocimiento condenó a 21 años y nueve meses de prisión a Ernesto Murillo Corzo, señalado de intentar asesinar a su expareja sentimental y al hijo menor de ella en un violento ataque ocurrido en el corregimiento de Bocas, jurisdicción del municipio de Girón.
La sentencia fue emitida luego de que el procesado llegara a un preacuerdo con la Fiscalía General de la Nación y aceptara su responsabilidad en los delitos de tentativa de homicidio, tentativa de feminicidio y fabricación, tráfico, porte o tenencia de armas de fuego.
Según las investigaciones, los hechos ocurrieron el 1 de enero de 2025, cuando Murillo Corzo llegó hasta la vivienda de su expareja con la intención de hablar con ella.
Sin embargo, la mujer se negó a atenderlo y esa reacción habría desatado la furia del hoy condenado.
De acuerdo con la Fiscalía, el hombre sacó un arma de fuego y disparó a través de una ventana de la vivienda, poniendo en riesgo a quienes se encontraban dentro de la casa.
Uno de los proyectiles impactó al hijo de la mujer, un adolescente de 16 años, quien sufrió graves heridas y tuvo que ser trasladado de urgencia a un centro médico.
Las autoridades señalaron que el joven logró sobrevivir gracias a la rápida atención médica recibida tras el ataque armado.
El caso generó indignación en Santander debido a la gravedad de los hechos y al riesgo que corrieron tanto la mujer como el menor de edad durante el atentado.
La Fiscalía sostuvo que el ataque estuvo motivado por un contexto de violencia contra la mujer y que la agresión se produjo luego de que la víctima rechazara cualquier acercamiento con su expareja.
Tras cometer el ataque, Ernesto Murillo Corzo escapó del lugar y permaneció prófugo de la justicia durante varios meses.
Finalmente, fue capturado el 20 de junio de 2025 en cumplimiento de una orden judicial emitida por las autoridades.
Desde entonces, permanece privado de la libertad mientras avanzaba el proceso que terminó con la condena emitida por el juez de conocimiento.
Con el preacuerdo aceptado por el procesado, la justicia colombiana logró emitir una sentencia que incluye cargos por tentativa de feminicidio, tentativa de homicidio y porte ilegal de armas.
El caso vuelve a poner sobre la mesa la grave problemática de violencia basada en género en Colombia y los riesgos que enfrentan muchas mujeres tras finalizar relaciones sentimentales conflictivas.
Organizaciones defensoras de derechos de las mujeres han insistido en la necesidad de fortalecer las medidas de protección y las rutas de atención para evitar que amenazas y agresiones escalen hasta hechos violentos como este.
