El senador Iván Cepeda Castro, una de las figuras más emblemáticas del ala progresista, se consolidó este domingo como el candidato presidencial del Pacto Histórico para las elecciones de mayo de 2026, tras imponerse con amplia ventaja sobre la exministra de Salud Carolina Corcho.
Con el 75 % de las mesas escrutadas, Cepeda acumuló más de 700.000 votos, equivalentes al 64 % del total, frente a los 340.000 obtenidos por Corcho. La diferencia fue contundente y marcó una tendencia irreversible, que reconfigura el mapa político del petrismo a nivel nacional.
Aunque la coalición de izquierda temía una participación modesta, la jornada electoral superó las expectativas. Más de 1,3 millones de ciudadanos acudieron a las urnas, una cifra superior a la meta simbólica del millón de votos que se había fijado el movimiento. Sin embargo, el proceso no estuvo exento de polémicas.
Desde las primeras horas, dirigentes del Pacto —incluido el presidente Gustavo Petro— denunciaron fallas logísticas, demoras y largas filas en distintos puestos de votación del país. Algunos calificaron el proceso como “un desastre electoral” y exigieron explicaciones a la Registraduría Nacional del Estado Civil, que nuevamente quedó en el centro de las críticas por presuntas irregularidades.
Además de definir la candidatura presidencial, el Pacto Histórico eligió a los aspirantes al Congreso, quienes conformarán las listas al Senado y la Cámara de Representantes. La cabeza de lista será designada directamente por la dirección nacional de la coalición.
La victoria de Cepeda no solo consolida su liderazgo dentro del movimiento, sino que también abre una nueva etapa para el petrismo. Tras el mandato de Gustavo Petro, el bloque de izquierda enfrenta el desafío de mantener la cohesión interna y de convencer a un electorado que hoy se muestra dividido entre la continuidad del proyecto progresista y el cansancio político que ha dejado el actual gobierno.
Analistas coinciden en que el triunfo de Cepeda representa tanto una ratificación del liderazgo ideológico del petrismo, como una prueba de fuego frente al desgaste del movimiento. La pregunta que queda en el aire es si el senador logrará transformar esa base militante en una mayoría nacional capaz de sostener el poder de la izquierda en 2026.