Contra todos los pronósticos del mercado financiero, la inflación en Colombia registró una leve moderación en febrero. El costo de vida anual se ubicó en 5,29%, una cifra inferior al 5,5% que anticipaban la mayoría de analistas, según el más reciente reporte del Departamento Administrativo Nacional de Estadística.
El dato sorprendió a economistas y operadores financieros que esperaban un segundo repunte inflacionario en lo corrido del año. Sin embargo, expertos advierten que la aparente calma podría ser engañosa.
Un análisis de la Asociación Nacional de Instituciones Financieras señala que la moderación no responde a una corrección estructural de precios ni a una reducción de la demanda, sino a medidas puntuales del Gobierno en precios regulados, especialmente en combustibles.
Según el informe, la decisión del Gobierno de reducir en $500 el precio del galón de gasolina corriente en febrero tuvo un impacto directo en el índice de precios.
De acuerdo con los cálculos del centro de estudios, sin esa rebaja la inflación anual habría llegado a 5,38%, superando incluso el 5,35% registrado en enero.
Además, la reducción en los combustibles explicó cerca del 7% de la inflación mensual, lo que evitó que el indicador subiera con mayor fuerza.
Pese a la leve moderación general, varios componentes de la canasta familiar continúan presionando el costo de vida.
El informe revela que los servicios fueron el principal motor de la inflación, con una variación anual que pasó de 6,33% en enero a 6,45% en febrero, aportando 2,90 puntos porcentuales, es decir, más de la mitad del indicador total (55%).
Los alimentos también mostraron una aceleración significativa. Su variación anual subió de 5,11% a 5,84%, alcanzando el nivel más alto desde noviembre del año pasado y aportando 1,1 puntos porcentuales al indicador general.
Por su parte, los bienes mantuvieron su tendencia alcista al pasar de 2,9% a 3,0% anual.
El único grupo que mostró una desaceleración fue el de precios regulados, que pasó de 5,5% en enero a 4,0% en febrero.
Dentro de este grupo, la electricidad tuvo un impacto notable. La mejora en los niveles de los embalses provocó que el precio promedio de la energía en bolsa cayera hasta $124 por kWh, una reducción de 71,6% frente al mismo mes del año anterior.
Este comportamiento permitió que la electricidad restara 0,57 puntos porcentuales a la inflación anual.
Los combustibles también aportaron a la moderación con -0,45 puntos porcentuales, gracias al recorte en el precio de la gasolina.
ANIF advierte que el panorama cambia drásticamente si se excluyen algunos componentes regulados como electricidad, gas y combustibles.
En ese escenario, la inflación habría alcanzado 5,88% en febrero, e incluso 6,00% si se descuenta el comportamiento del gas, lo que refleja que las presiones inflacionarias siguen activas en la economía.
Las proyecciones del Banco de la República y de distintos analistas apuntan a que la inflación volvería a acelerarse hacia el cierre de 2026, con niveles cercanos al 6% anual.
Economistas advierten que sectores como restaurantes, hoteles y transporte siguen registrando presiones de precios, en parte por el impacto del aumento del salario mínimo.
Además, expertos señalan que el Gobierno tendría poco margen fiscal para seguir reduciendo el precio de la gasolina, especialmente si el petróleo Brent se mantiene cerca de los 100 dólares por barril.
La inflación dio una tregua en febrero, pero los riesgos de nuevas alzas siguen latentes en la economía colombiana.
