En un giro inesperado que sorprendió incluso a sus propios aliados, el exgobernador de Sucre, Héctor Olimpo Espinosa, oficializó este martes 18 de noviembre de 2025 su candidatura presidencial por el movimiento Colombia Diferente, pocas horas después de confirmar su abrupta salida de la coalición La Fuerza de las Regiones. La fractura interna, marcada por tensiones con figuras como los exgobernadores Juan Guillermo Zuluaga y Aníbal Gaviria, así como el exalcalde Juan Carlos Cárdenas, volvió a poner en evidencia las pugnas y desconfianzas entre los líderes regionales que buscaban consolidar un proyecto común.
Mientras sus excompañeros presentaban públicamente sus ideas de campaña, Espinosa apareció en la Registraduría Nacional del Estado Civil con 1.600.000 firmas bajo el brazo, suficientes para inscribir su candidatura y enviar un mensaje político contundente: no volvería atrás. El aspirante, de 44 años y oriundo de San Luis de Sincé, reivindicó su ruptura con la coalición y aseguró que su proyecto “no viene del poder: viene del territorio”, un dardo directo a quienes, según él, pretendían imponer fechas, procedimientos y acuerdos que no representaban el sentir de las regiones.
Con este paso, Espinosa se convirtió en el tercer candidato oficial para la contienda presidencial del 31 de mayo de 2026 y se posicionó como una ficha que podría fragmentar aún más el voto regional que buscaba consolidar La Fuerza de las Regiones.
El exmandatario sucreño, quien ha recorrido los tres niveles de gobierno —alcalde, gobernador, viceministro del Interior y presidente de la Federación Nacional de Departamentos—, aseguró que su campaña surgió “desde los jóvenes, desde las mujeres cuidadoras, desde los campesinos y los emprendedores… y desde quienes sienten que a Colombia le robaron la O: la o de oportunidades, la o de orden y la o de optimismo”.
La declaración, que rápidamente se viralizó, fue interpretada por analistas como un intento por desmarcarse de los pactos tradicionales que, según él, frenaron el propósito original de la coalición regional. Mientras tanto, desde La Fuerza de las Regiones guardaron silencio, aunque en privado varios dirigentes calificaron su salida como “irresponsable” y “oportunista”.
Espinosa prometió desmontar el modelo centralista que, según él, ha condenado a las regiones “a siglos de atraso y desigualdad”. Su propuesta incluye:
- Autonomía política, fiscal y administrativa para los territorios.
- Un Estado moderno, con trámites simplificados en una ventanilla única digital.
- Seguridad jurídica para atraer inversión real.
- Conectividad universal gratuita para estratos 1 y 2.
- Alfabetización digital y fomento a industrias creativas.
- El Plan Padrino, un subsidio mensual de $700.000 para estudiar, trabajar o emprender.
- Un sistema nacional para mujeres cuidadoras, a quienes define como “el pilar silencioso que sostiene la vida”.
- Una estrategia de seguridad basada en inteligencia, reducción de economías criminales y presencia estatal real en zonas vulnerables.
- Un programa nacional de salud mental, inspirado en su iniciativa Sucre Escucha.
El movimiento Colombia Diferente iniciará ahora una gira por las siete regiones del país, objetivo con el que Espinosa busca polarizar a su favor el debate sobre descentralización.
La inscripción de Héctor Olimpo en medio del quiebre de su alianza lo deja como un actor de gran interés: para algunos, representa una alternativa fresca; para otros, es un riesgo que podría dispersar el voto regional y beneficiar a los partidos tradicionales.
Con su salto al ruedo, la contienda presidencial deja claro que nada está escrito. Y que las regiones —o al menos, quienes dicen representarlas— serán protagonistas de las tensiones, negociaciones y rupturas que definirán el poder en 2026.
