• 23 agosto, 2026 9:32 pm

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Gobierno Petro quiere fusionar Famisanar con la Nueva EPS para afrontar crisis en la salud.

Una decisión que podría redefinir por completo el sistema de salud en Colombia ya está sobre la mesa. El ministro Guillermo Alfonso Jaramillo confirmó que la Famisanar EPS solicitó oficialmente fusionarse con la Nueva EPS, una movida que pondría bajo un mismo techo la atención de más de 14 millones de afiliados y que ya genera alarma por sus posibles impactos.

La propuesta, radicada ante el Ministerio de Hacienda, surge en medio de una crisis estructural que golpea a todas las EPS del país. Aunque el Gobierno insiste en que no hay procesos de liquidación en curso, el propio ministro fue contundente: “todas, pero absolutamente todas las EPS están para liquidar”, una frase que deja al descubierto la fragilidad del sistema.

El eventual matrimonio entre Nueva EPS —con cerca de 11,5 millones de usuarios— y Famisanar EPS —con unos 2,9 millones— no solo implicaría una concentración sin precedentes, sino también la unificación de dos entidades que arrastran graves problemas financieros y operativos.

Las cifras son alarmantes. En el caso de Nueva EPS, el represamiento de cuentas médicas pasó de 5,7 billones de pesos a 14,9 billones, mientras que las deudas totales superan los 26 billones. A esto se suma un aumento sostenido de quejas por parte de los usuarios, que crecen a un ritmo superior al promedio nacional, reflejando fallas en la entrega de medicamentos, atención especializada y servicios hospitalarios.

Por su parte, Famisanar tampoco escapa al deterioro. Tras su intervención en 2024, los reclamos se dispararon: más de 84.000 quejas en 2024 y más de 75.000 solo en el primer semestre de 2025, con un promedio mensual que evidencia una crisis de atención persistente.

Mientras tanto, el futuro del sistema de salud pende también de decisiones políticas. El Senado de la República de Colombia estudia la posibilidad de revivir la reforma a la salud, cuyo destino dependerá de un informe técnico y jurídico clave en los próximos días.

El país entra así en una fase crítica, donde cada decisión puede significar la diferencia entre una reestructuración necesaria o el colapso definitivo de un sistema que ya muestra signos evidentes de agotamiento.

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