El Gobierno del presidente Gustavo Petro vuelve a quedar en evidencia como un gabinete fracturado y en permanente guerra interna. En las últimas horas se filtraron explosivos chats entre ministros, en los que el titular de Justicia, Eduardo Montealegre, arremete con toda su artillería contra el ministro del Interior, Armando Benedetti.
La frase que ha causado escándalo es lapidaria: “Vamos a ver qué tan gallito de pelea es Benedetti cuando la Corte Suprema de Justicia lo meta muy pronto a la cárcel por corrupto”.
Montealegre, exmagistrado de la Corte Constitucional y exfiscal general de la Nación, no es ajeno a las peleas de alto calibre en la política colombiana. Ya en el pasado se enfrentó con el expresidente Álvaro Uribe Vélez, con académicos como el jurista Mauricio Gaona —en un debate radial que terminó en polémica— e incluso con el propio Benedetti, a quien en 2023 dedicó una incendiaria columna titulada “Un tigre anda suelto”, en la que lo acusó de ser un político “grotesco, misógino y violento”.
En los chats, Montealegre fue más allá: acusó a Benedetti de ser un “tibio con la paz total”, de dedicarse únicamente a “buscar titulares de prensa y desprestigiar a sus compañeros de gabinete”, y lo retó a hacerse a un lado: “No sea fantoche (…) ¡váyase ya! Este ministerio le quedó grande”.
Benedetti, fiel a su estilo, respondió con frialdad: “No le he hecho nada malo para que hable así de mí. ¡Déjeme quieto! (…) No leeré más este chat”.
Lo revelado confirma lo que la oposición y varios sectores críticos repiten: que Petro no ha logrado consolidar un liderazgo fuerte dentro de su equipo, pese a que ya han pasado más de tres años de gobierno. La lista de exfuncionarios que salieron tras chocar con Benedetti crece: Susana Muhamad, Gustavo Bolívar, Alexander López, Jorge Rojas, Laura Sarabia e incluso Francia Márquez, a quien el MinIgualdad le fue desmantelado.
El único que sigue en pie es Augusto Rodríguez, director de la UNP, considerado “la sombra de Petro”. Pero Benedetti, según sus propios audios revelados por Semana, se ufana de haber conseguido “15.000 millones” para la campaña y de ser el verdadero arquitecto de la maquinaria electoral en la Costa y el Pacífico.
El problema ahora es que Benedetti enfrenta juicio en la Corte Suprema por presunta corrupción en el caso Fonade, lo que le resta margen de maniobra, mientras Montealegre se ha convertido en el defensor más radical de la constituyente que Petro insiste en convocar.
La pelea no es una más: enfrenta a dos pesos pesados del petrismo, ambos con pasados cargados de poder, secretos y enemigos. Y vuelve a mostrar que el “ambiente laboral excelente” del que se burlan en redes es, en realidad, un campo de batalla en el corazón del Palacio de Nariño.
