Un nuevo remezón golpea al sistema de salud en Colombia. Los millones de usuarios de EPS Sanitas deberán prepararse para un cambio clave en la entrega de sus medicamentos, luego de que Cruz Verde anunciara que no continuará con el contrato de dispensación a partir del 1 de octubre de 2026.
La decisión, confirmada oficialmente por la compañía, marca un punto de quiebre en uno de los servicios más sensibles para los afiliados.
“Cruz Verde a partir del primero de octubre de 2026 no prorrogará el convenio de dispensación con Sanitas EPS”, informó el gestor farmacéutico en un comunicado.
Aunque el anuncio se hizo con seis meses de anticipación para evitar traumatismos, el trasfondo genera preocupación en medio de la ya crítica situación financiera del sistema de salud.
Desde Cruz Verde se aseguró que, hasta la fecha límite, el servicio seguirá operando con normalidad y sin interrupciones para los usuarios.
“Durante este tiempo, Cruz Verde mantendrá la plena continuidad en la entrega de medicamentos (…) y brindará el acompañamiento pertinente a la EPS y a los nuevos gestores farmacéuticos que esta designe”, señaló la entidad.
Sin embargo, el verdadero foco de tensión está en lo que viene después. EPS Sanitas deberá definir contrarreloj un nuevo operador que garantice la entrega oportuna de tratamientos a millones de pacientes en todo el país.
La compañía saliente también lanzó un mensaje que deja entrever la magnitud del reto: “Cruz Verde reconoce la importancia de mantener el acceso de los usuarios a medicamentos (…) para asegurar el goce efectivo de su derecho fundamental a la salud”.
El anuncio no ocurre en el vacío. El ministro de Salud, Guillermo Alfonso Jaramillo, reveló que detrás de la ruptura habría una millonaria deuda cercana al billón de pesos que la EPS tendría con el gestor farmacéutico, lo que agrava aún más el panorama.
Así las cosas, aunque el mensaje oficial intenta llevar calma —el servicio seguirá sin cambios hasta septiembre de 2026—, la incertidumbre ya se instaló entre los usuarios, quienes temen que el relevo del operador derive en retrasos, desabastecimiento o nuevas barreras de acceso.
La salida de Cruz Verde no solo reconfigura la logística de entrega de medicamentos, sino que deja al descubierto una vez más las grietas estructurales del sistema de salud colombiano, donde las deudas, los contratos y la sostenibilidad siguen pasando factura… esta vez, directamente a los pacientes.
