El municipio de El Carmen, en Norte de Santander, volvió a amanecer en medio del estruendo de fusiles y explosiones. En la madrugada de este miércoles 11 de febrero de 2026, un nuevo ataque armado sacudió tanto el casco urbano como el corregimiento de Guamalito, en una ofensiva atribuida al ELN que ya completa tres días consecutivos de hostigamientos.
La arremetida no fue menor. Según confirmaron autoridades locales, los agresores utilizaron fusiles de largo alcance, francotiradores, drones cargados con explosivos y artefactos improvisados ubicados en puntos estratégicos. Una combinación que ha puesto en jaque a la Fuerza Pública, que en el casco urbano apenas cuenta con nueve uniformados para responder.
El saldo más doloroso hasta ahora, un policía muerto y una comunidad entera atrapada en medio del fuego cruzado.
Luis Fernando Patiño, consejero del Departamento de Paz, describió la escena con crudeza en declaraciones a un medio nacional:
“Lamentablemente, hoy por tercer día consecutivo, el municipio de El Carmen está siendo hostigado por actores armados. Hemos tenido un policía fallecido. Los disparos se están dando en medio de la población civil, y ahí está el colegio. Más de 400 niños que no han podido iniciar sus clases por obvias razones. Los padres de familia sienten temor”.
La imagen es contundente, ráfagas de fusil cerca de viviendas y centros educativos, mientras familias se resguardan en sus casas. El temor no es abstracto. El conflicto está literalmente en las calles.
Patiño hizo un llamado urgente: “Les solicitamos a los actores armados que detengan de inmediato el fuego y que se respete el derecho internacional”.
El Carmen se suma a la creciente lista de municipios del Catatumbo golpeados por la intensificación de acciones armadas del ELN. La utilización de drones explosivos y francotiradores marca un escalamiento táctico que preocupa a las autoridades, especialmente por el impacto directo sobre la población civil.
Más de 400 niños no han podido iniciar clases. Comercios operan a medias. Las familias duermen con el sonido de disparos como telón de fondo.
