Un giro explosivo en dos de los casos más estremecedores de los últimos meses en la capital del país tiene en alerta a las autoridades. La Policía Metropolitana de Bogotá confirmó que los taxis utilizados en el secuestro de Diana Ospina y en el rapto y asesinato del profesor Neil Cubides están registrados a nombre de un mismo propietario, un hallazgo que podría destapar una red criminal de mayor alcance.
La información fue dada a conocer por el alcalde Carlos Fernando Galán, quien no dudó en calificar el descubrimiento como una pieza clave dentro de las investigaciones. “Dos taxis, el mismo dueño”, afirmó, al advertir que, aunque se trata de vehículos distintos, la coincidencia en la propiedad abre una nueva y delicada línea investigativa.
Hasta ahora, ambos casos avanzaban por separado. Por un lado, el secuestro de Diana Ospina, ocurrido en febrero; y por otro, el crimen que terminó con la vida del profesor Neil Cubides tras ser raptado. Sin embargo, este nuevo elemento conecta los expedientes y pone sobre la mesa la posible existencia de una estructura delincuencial que estaría utilizando vehículos de servicio público como fachada para cometer delitos de alto impacto.
El mandatario también dejó entrever fallas graves en los controles del sector: “Es evidente que hay una falla en vigilar a quién le están entregando los vehículos. Se los están entregando a delincuentes que ya habían cometido delitos”, señaló, encendiendo el debate sobre la responsabilidad en la cadena de operación del transporte público.
Sobre el futuro judicial del propietario de los taxis, Carlos Fernando Galán fue prudente, pues aseguró que su situación hace parte del proceso investigativo en curso, liderado por el Gaula desde el pasado 22 de febrero, tras la desaparición de Ospina.
Mientras tanto, las autoridades avanzan en la verificación del posible rol del dueño de los vehículos y en establecer si existe una organización detrás de estos hechos, que estaría replicando un mismo patrón criminal.
