La justicia colombiana condenó a Elder José Arteaga Hernández, conocido con los alias de “Chipi” o “Costeño”, uno de los hombres más temidos y señalados por las autoridades como articulador de homicidios selectivos en el país y presunto cerebro detrás del magnicidio del entonces senador y precandidato presidencial Miguel Uribe Turbay.
La Fiscalía General de la Nación confirmó que Arteaga Hernández aceptó su participación en el asesinato de un ciudadano mexicano ocurrido el 30 de junio de 2024 en Medellín, Antioquia, en medio de un preacuerdo judicial avalado por un juez penal de conocimiento.
“En virtud de un preacuerdo suscrito con la Fiscalía General de la Nación, Elder José Arteaga Hernández, alias Chipi o Costeño, aceptó su participación en la planeación y ejecución del crimen de un ciudadano mexicano ocurrido el 30 de junio de 2024, en Medellín”, informó el ente acusador mediante un comunicado oficial.
Tras aceptar los cargos, el procesado fue condenado a 21 años de prisión por los delitos de homicidio agravado y fabricación, tráfico, porte o tenencia ilegal de armas de fuego, accesorios, partes o municiones.
Según la investigación, la víctima era un comerciante mexicano de productos tecnológicos, de 54 años, quien se encontraba en un establecimiento comercial del exclusivo barrio El Poblado cuando fue atacado brutalmente por un sicario que le disparó en ocho oportunidades.
La Fiscalía sostuvo que alias “Chipi” actuó como coordinador de la estructura criminal responsable del asesinato y lo señaló como uno de los articuladores de una red delincuencial dedicada a ejecutar homicidios selectivos en Bogotá y otras ciudades del país.
El nombre de Arteaga Hernández cobró notoriedad nacional luego de que, en febrero pasado, fuera acusado formalmente como uno de los presuntos responsables intelectuales y logísticos del magnicidio de Miguel Uribe Turbay.
El entonces senador y precandidato presidencial fue víctima de un atentado el 7 de junio de 2025 y falleció dos meses después, el 9 de agosto, debido a la gravedad de las heridas sufridas en el ataque que estremeció la política colombiana.
Las autoridades consideran que alias “Chipi” habría tenido un papel determinante en la planeación y articulación de ese crimen, uno de los casos más impactantes de violencia política registrados en los últimos años en Colombia.
Por el homicidio del ciudadano mexicano ya habían sido condenados otros integrantes de la organización criminal. David Acosta Díaz y Anthony Tobar Ponceleón recibieron sentencias de 18 años de prisión, mientras que Antonio Rafael Herrera Escobar y Jhon Fabio Prada Rico fueron sentenciados a 25 años de cárcel.
La Fiscalía continúa avanzando en las investigaciones para establecer la totalidad de la estructura criminal y determinar posibles conexiones entre el asesinato ocurrido en Medellín y otros homicidios selectivos atribuidos a la misma red delincuencial.
El caso vuelve a poner en evidencia el alcance de las organizaciones dedicadas al sicariato y la compleja red criminal que estaría detrás de varios asesinatos de alto impacto en el país.
