Se siguen sintiendo los coletazos del regreso a Colombia de Armando Benedetti que en el Gobierno del presidente, Gustavo Petro, se desempeñó como embajador en Venezuela y luego en la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), a la que renunció esta semana para volver a formar parte de la administración como asesor personal del jefe de Estado y continuar con su recuperación por temas de salud.
El controversial nombramiento, que se dio luego de que el exdiplomático fuera denunciado por su excompañera sentimental por violencia intrafamiliar en España, provocó una profunda molestia entre un sector de los altos funcionarios y congresistas aliados del mandatario, entre ellas la vicepresidenta de la República, Francia Márquez.
Al parecer, en el consejo de ministros, que se llevó a cabo en la noche del lunes 25 de noviembre, Márquez tuvo un fuerte encontrón con el jefe de Estado por esa designación.
La fórmula de Petro para las elecciones de 2022 fue una de las más vehementes en los reclamos y cuestionó las razones del presidente para que Benedetti retornara al Gobierno, lo que provocó un altercado entre los dos funcionarios.
Indicaron que al mandatario tampoco le cayeron bien los reproches de Márquez y le sacó en cara que ella estaba a cargo del Ministerio de la Igualdad, una de las entidades con peor ejecución en su administración, cuando estaban esperando que ella retomara las banderas del proyecto ‘petrista’ de cara a las elecciones del 2026.
Sin embargo, la vicepresidenta le respondió con firmeza sobre los malos resultados en la entidad que tiene a cargo, que está por desaparecer por una decisión de la Corte Constitucional, y le señaló a Petro que a ella le incumplieron porque la promesa que le hizo en campaña fue la de convertir el Departamento Administrativo para la Prosperidad Social (DPS) en un nuevo ministerio, sin constituir una nueva entidad.
Márquez remató su réplica al presidente refiriéndose al reclamo de que fuera la heredera del Gobierno Petro con la dura afirmación de que a ella la habían elegido solo por cuatro años y “no pensaba quedarse ni un día más”.
