En medio de expectativa política y polémica jurídica, el senador Iván Cepeda Castro inscribió este miércoles su candidatura a la Presidencia de la República ante la Registraduría Nacional del Estado Civil para las elecciones de 2026, acompañado por la lideresa indígena Aída Quilcué como su fórmula vicepresidencial.
Con la inscripción oficial, el dirigente del Pacto Histórico se prepara para competir en la primera vuelta presidencial prevista para el 31 de mayo de 2026, en una contienda que promete reconfigurar el mapa político del país.
Sin embargo, la fórmula Cepeda–Quilcué quedó envuelta en cuestionamientos legales pocas horas después de su inscripción, debido a dudas sobre la posible inhabilidad de la candidata a la Vicepresidencia.
El debate jurídico surge porque Quilcué milita en el Movimiento Alternativo Indígena y Social, colectividad que otorgó su aval al también candidato presidencial Roy Barreras, quien resultó ganador de la consulta de izquierda denominada Frente por la Vida.
De confirmarse este escenario, la participación de la dirigente indígena en la fórmula de Cepeda podría constituir un caso de doble militancia, una falta que en el régimen electoral colombiano puede derivar en la anulación de la candidatura completa.
El panorama se vuelve aún más complejo porque el MAIS decidió mantener su independencia jurídica frente al proceso de fusión del Pacto Histórico, y de manera explícita no respaldó la candidatura presidencial de Cepeda.
Este contexto político y legal abre un nuevo frente de debate dentro de la izquierda colombiana, que llega a las elecciones con fracturas internas y disputas por los avales partidistas.
Ahora será tarea de las autoridades electorales analizar la situación jurídica de la fórmula presidencial para determinar si cumple con los requisitos legales para participar en la contienda.
En caso de confirmarse la doble militancia, Cepeda podría verse obligado a modificar su fórmula vicepresidencial o incluso enfrentar la anulación de su inscripción, lo que pondría en riesgo su aspiración a la Casa de Nariño en plena carrera electoral.
Mientras tanto, la candidatura apenas comienza su camino en medio de una controversia que amenaza con convertirse en uno de los primeros grandes pulsos jurídicos de las elecciones presidenciales de 2026 en Colombia.
