El Catatumbo vuelve a estremecerse. En desarrollo del Plan Ayacucho Plus, tropas de la Fuerza de Despliegue Rápido N.º 3 de la Segunda División del Ejército Nacional ubicaron y destruyeron 43 artefactos explosivos que, según información oficial, habrían sido instalados por el Frente de Guerra Nororiental del ELN en zonas rurales de Tibú y El Tarra, en Norte de Santander.
Los operativos, revelados por Semana y confirmados por fuentes militares, se concentraron en las veredas Palmeras y Versalles, en Tibú, así como en Kilómetro 77 y Filo Gringo. De acuerdo con el balance entregado por el Ejército, los dispositivos fueron hallados durante el mes de enero en caminos frecuentados por la población civil e incluso en cercanías de instituciones educativas.
La denuncia encendió las alarmas, minas antipersona y medios de lanzamiento acondicionados con cadenas de motocicleta, metales pesados y grapas habrían sido instalados de forma indiscriminada.
“Dentro de los artefactos explosivos improvisados hallados por el equipo EXDE—EOC se encontraron elementos acondicionados con cadenas de motocicletas, metales pesados y grapas, dispuestos en caminos transitados por pobladores y en cercanías a centros educativos”, afirmó el coronel Carlos Guerrero, comandante de la Fuerza de Despliegue Rápido N.º 3.
En la vereda Kilómetro 77, en El Tarra, las tropas localizaron tres artefactos de aproximadamente 30 x 20 centímetros, que contenían concreto explosivo con un peso estimado entre 12 y 15 kilogramos y un sistema de activación mediante cable de mando. Según el reporte oficial, su potencia habría tenido capacidad letal en un amplio radio de acción.
Las intervenciones se realizaron en puntos considerados estratégicos dentro del Catatumbo, una región históricamente golpeada por la confrontación armada y que en los últimos meses ha registrado nuevas acciones violentas.
El balance militar sostiene que estas operaciones permitieron evitar 117 posibles afectaciones tanto a la población civil como a integrantes de la Fuerza Pública.
El Ejército también denunció que el uso de estos explosivos ha dejado víctimas recientes. Según la institución, el fin de semana anterior dos campesinos sufrieron amputaciones tras la activación de uno de estos dispositivos y fueron atendidos por las tropas para preservar sus vidas.
“Estos explosivos de gran poder son empleados de manera indiscriminada por estos grupos armados con el fin de atentar contra la tropa”, indicó la institución castrense.
Las cifras del Centro Nacional Contra Artefactos Explosivos Improvisados y Minas del Ejército revelan la gravedad del panorama, durante 2025 en Norte de Santander se han registrado 21 afectaciones relacionadas con este tipo de artefactos, con un saldo de 15 heridos y seis fallecidos.
Las labores de ubicación y destrucción estuvieron a cargo del equipo especializado EXDE—EOC, encargado de la detección y eliminación de explosivos improvisados. Las operaciones incluyeron inspecciones en caminos rurales y puntos señalados por inteligencia militar.
El coronel Guerrero aseguró que continuarán las intervenciones para contrarrestar la instalación de estos dispositivos y anunció que denunciarán ante instancias nacionales e internacionales el uso de estos métodos.
“Denunciaremos el uso de estos métodos por parte del ELN, los cuales atentan contra la vida y la honra de los habitantes del Catatumbo. Como Fuerza, mantendremos nuestro compromiso de proteger la vida y brindar la seguridad necesaria a las comunidades de esta región”, sostuvo.
Mientras tanto, en el Catatumbo la tensión no cesa. Entre patrullajes, explosiones controladas y comunidades que caminan con miedo por senderos minados, la región sigue siendo uno de los epicentros más delicados del conflicto armado en Colombia.
