• 22 agosto, 2026 7:01 am

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Banco de la República prende las alarmas: advierte que un alza excesiva del salario mínimo en 2026 podría disparar la inflación.

El Banco de la República lanzó una advertencia contundente que ya genera controversia en los círculos económicos y políticos del país: un aumento excesivo del salario mínimo para 2026 podría avivar la inflación y frenar la recuperación económica.

Según las minutas de la Junta Directiva del 30 de septiembre de 2025, el Emisor expresó su preocupación por los anuncios públicos de incrementos “ambiciosos” que se han planteado en las últimas semanas, al considerar que “tendrían efectos inflacionarios importantes que retardarían la convergencia de la inflación a la meta” del 3%.

La advertencia llega en un contexto de inflación persistente, con un índice del 5,1% anual en agosto y una inflación básica del 4,8%, cifras que superan las proyecciones del equipo técnico. El Banco señaló que los mayores aumentos provienen del alza en los precios de los alimentos perecederos, los insumos agrícolas y las comidas fuera del hogar.

A pesar de una leve reducción en los costos de los servicios públicos, el Emisor reconoció que la convergencia hacia la meta inflacionaria será más lenta de lo previsto, especialmente si la negociación del salario mínimo resulta en un aumento de doble dígito.

La Junta Directiva del Banco de la República se mostró profundamente dividida en su última sesión.
Cuatro miembros votaron por mantener la tasa de interés en 9,25%, mientras dos propusieron bajarla en 50 puntos básicos y uno en 25 puntos básicos.

El grupo mayoritario defendió una posición de cautela, argumentando que el proceso de desinflación sigue siendo incierto y que una subida pronunciada del salario mínimo presionaría los precios y prolongaría la inercia inflacionaria. También alertaron sobre el déficit fiscal, el crecimiento de la deuda pública y los riesgos externos derivados del aumento de las importaciones y la volatilidad del peso colombiano.

En contraste, los directores que pedían una reducción más agresiva de la tasa de interés afirmaron que el Banco se ha vuelto demasiado conservador y que mantener tasas tan altas podría frenar el crecimiento, el empleo y la competitividad. Uno de ellos advirtió que una política monetaria restrictiva “enfría la economía sin mejorar la distribución del ingreso”.

Otro punto crítico fue la reciente apreciación del peso colombiano, que el Emisor atribuyó principalmente a flujos de capital especulativos y no a un repunte estructural de la inversión extranjera directa. Según la Junta, la debilidad en la inversión productiva y el déficit en cuenta corriente son señales de vulnerabilidad que podrían revertir rápidamente la estabilidad cambiaria.

Además, la falta de medidas claras para ajustar las finanzas públicas —por el lado de ingresos y gasto— mantiene la presión sobre el déficit y eleva el riesgo país, una preocupación que el Banco considera prioritaria antes de cualquier estímulo económico adicional.

Salario mínimo, ¿motor de equidad o amenaza inflacionaria?

El debate sobre el salario mínimo se convirtió en el tema más sensible de la reunión.
Mientras la mayoría de la Junta insistió en los riesgos de un aumento elevado, la minoría defendió su importancia social y distributiva. Uno de los directores señaló que el salario mínimo no debe analizarse solo desde el costo laboral, sino como un mecanismo de redistribución del ingreso y fortalecimiento de la demanda interna.

“Pretender enfriar la economía sacrificando el consumo de los hogares deteriora la equidad y el nuevo patrón de desarrollo”, se lee en el documento.

El pronunciamiento del Banco de la República ocurre justo cuando el Gobierno y las centrales obreras preparan la mesa de concertación para fijar el salario mínimo de 2026, donde algunos sectores cercanos al Ejecutivo han planteado un incremento superior al 12%.

La advertencia del Emisor podría tensar la relación entre la Junta Directiva y el Gobierno Nacional, que ha insistido en una política salarial más expansiva como motor del consumo y la justicia social.

Por ahora, el Banco deja clara su posición: cautela frente al populismo económico. Pero el pulso entre el Emisor y la Casa de Nariño apenas comienza, y el futuro del salario mínimo promete convertirse en uno de los debates más explosivos de cierre de año en Colombia.

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