La violencia volvió a golpear al Valle del Cauca en la madrugada de este sábado, luego de que una subestación de Policía en el corregimiento de Potrerito, en Jamundí, fuera atacada con explosivos y armas de fuego.
Según información preliminar, el hecho incluyó la detonación de un artefacto explosivo y disparos contra la infraestructura policial. Aunque inicialmente se habló de una granada lanzada al interior de la estación, las autoridades aún verifican las circunstancias exactas del ataque.
El incidente no dejó personas heridas ni fallecidas, pero generó alarma entre los habitantes del sector, quienes reportaron una fuerte explosión seguida de ráfagas de disparos. La situación obligó a los uniformados a responder de inmediato, produciéndose un intercambio de disparos que se prolongó por varios minutos.
Videos difundidos en redes sociales muestran a miembros de la fuerza pública en estado de máxima alerta tras lo ocurrido, mientras se desplegaban refuerzos en la zona para evitar nuevos hechos de violencia.
Este ataque ocurre en un contexto de creciente inseguridad en el suroccidente del país. Apenas un día antes, se registraron explosiones en instalaciones militares en Cali y Palmira, lo que llevó a las autoridades a reforzar las medidas de seguridad mediante operativos especiales y mayor presencia de tropas.
Como respuesta, el alto mando militar ordenó intensificar las operaciones en el departamento y avanzar en acciones coordinadas para recuperar el control territorial. Además, se convocó un consejo de seguridad extraordinario en Jamundí con participación de autoridades civiles y militares.
Las autoridades atribuyen esta ola de ataques a estructuras armadas ilegales que operan en la región, señalando particularmente a disidencias de las Farc. Estos grupos han recurrido a diferentes métodos de ataque, incluyendo el uso de explosivos, vehículos acondicionados y drones, generando un impacto constante en la seguridad de la población.
En los últimos años, municipios como Jamundí, Cali y varias zonas del Cauca han enfrentado una serie de atentados que evidencian la persistencia del conflicto armado en estas regiones. La continuidad de estos hechos mantiene en alerta tanto a las autoridades como a la ciudadanía, que exige mayores garantías de seguridad.
