Colombia da un giro histórico en uno de sus documentos más sensibles. Desde este 1 de mayo, entra en operación el nuevo modelo de pasaporte tras el fin oficial del contrato con Thomas Greg & Sons, una transición que no solo cambia al proveedor, sino que redefine la tecnología, el diseño y la logística del documento.
Aunque el tradicional color vinotinto se mantiene para el pasaporte ordinario, el cambio va mucho más allá de lo estético. El nuevo documento incorpora un chip electrónico que refuerza la seguridad y lo alinea con estándares internacionales, según confirmó la Cancillería.
Uno de los detalles más llamativos —y simbólicos— es la inclusión de las icónicas mariposas amarillas inspiradas en la obra de Gabriel García Márquez. Sin embargo, no serán visibles a simple vista, pues están integradas en las páginas como elementos de seguridad.
El rediseño también incluye alegorías a las regiones del país y un tono vinotinto más intenso en la portada, en una apuesta por reforzar la identidad visual del documento sin romper con su tradición.
Lejos de un cambio inmediato y absoluto, la transición será gradual. La Cancillería confirmó que aún quedan entre 70.000 y 80.000 libretas del modelo anterior, las cuales seguirán utilizándose hasta agotar existencias.
Esto significa que, por ahora, coexistirán dos versiones del pasaporte colombiano: el antiguo, producido bajo el esquema de Thomas Greg & Sons, y el nuevo modelo con tecnología actualizada. La Imprenta Nacional de Colombia asumirá la personalización y expedición del documento, mientras se liquida el inventario anterior en distintas ciudades y consulados.
El nuevo esquema de fabricación también ha generado controversia. Las libretas serán producidas en el marco de un convenio con la Casa de la Moneda de Portugal, en alianza con la Imprenta Nacional y la Cancillería.
Frente a cuestionamientos sobre una posible tercerización hacia Francia, el Gobierno defendió el modelo asegurando que este tipo de subcontratación es habitual en la industria. De hecho, recordaron que en el esquema anterior varios insumos también provenían del exterior.
Además, se confirmó que el nuevo pasaporte ya cuenta con certificación de la Organización de Aviación Civil Internacional, lo que garantiza su validez y estándares de seguridad a nivel global.
El fin del contrato con Thomas Greg & Sons marca el cierre de una relación histórica y abre un nuevo capítulo cargado de tensiones, dudas y expectativas. Mientras el Gobierno defiende la modernización del sistema, sectores críticos advierten riesgos en la implementación y la dependencia internacional.
Por ahora, el país inicia una nueva etapa en la expedición de pasaportes, en la que conviven innovación tecnológica, identidad cultural y un debate abierto sobre soberanía, eficiencia y transparencia.
