La cadena de restaurantes Don Jediondo Sopitas y Parrilla S.A.S., reconocida por su oferta de comida típica colombiana, fue declarada en liquidación judicial el pasado 25 de agosto de 2025, según informó la Superintendencia de Sociedades. La medida se adoptó luego de que la compañía incumpliera de manera reiterada los compromisos adquiridos dentro de su proceso de reorganización empresarial.
La marca, creada por el humorista Pedro González, conocido popularmente como Don Jediondo, ya enfrentaba una crisis financiera desde años atrás. A pesar de los esfuerzos del empresario por mantener en funcionamiento la cadena durante casi tres años bajo la figura de reorganización, las deudas con entidades estatales y privadas se hicieron insostenibles, lo que precipitó su deterioro económico.
De acuerdo con cifras oficiales, con corte al 30 de junio de 2025 la compañía reportaba activos por $25.601 millones y pasivos por $25.580 millones, una situación que reflejaba un equilibrio precario y vulnerable. La cadena contaba con 33 establecimientos en el país y empleaba a 183 trabajadores directos, cuya estabilidad laboral también se ve ahora en riesgo.
Los principales acreedores incluyen a Colpensiones, la Dian, Porvenir y Protección, además de obligaciones asociadas al impuesto al consumo y a gastos de administración. El juez del concurso adelantó cinco audiencias de seguimiento, en las que se confirmó la imposibilidad de la empresa para ponerse al día con sus compromisos financieros.
El superintendente de Sociedades, Billy Escobar Pérez, explicó que, pese a los esfuerzos institucionales y a las prórrogas concedidas por los acreedores, la compañía no logró demostrar capacidad de pago ni garantizar su sostenibilidad.
“En el caso de Don Jediondo Sopitas y Parrilla S.A.S. se agotaron los mecanismos legales de recuperación. Tanto esta Superintendencia como los acreedores sumaron esfuerzos para darle continuidad a la empresa, pero al no superar las dificultades financieras se actuó con diligencia para ordenar la liquidación judicial, salvaguardar el orden económico y proteger los derechos de los acreedores”, señaló el funcionario.
Con esta decisión, uno de los restaurantes tradicionales del país inicia una etapa definitiva en la que se definirán el futuro de sus activos y la manera en que serán cubiertas las deudas con sus acreedores, marcando así el cierre de un capítulo importante en el sector gastronómico nacional.
