Una noche de caos y violencia se vivió en el sur de Bogotá. En medio de una riña registrada durante la madrugada en el barrio Laureles, localidad de Bosa, una patrullera de la Policía Nacional terminó herida luego de que una mujer le mordiera un dedo con tal fuerza que por poco se lo arranca.
Según el informe de las autoridades, el incidente se presentó cuando una patrulla acudió al llamado de varios vecinos que alertaron sobre una fuerte pelea dentro de una vivienda donde varias personas se encontraban bajo los efectos del alcohol y en alto grado de exaltación.
El teniente coronel Óscar Chauta, comandante de la estación de Bosa, relató que durante el procedimiento la situación se salió de control:
“Nuestras unidades llegaron al lugar y se encontraron con varias personas alteradas. Una de ellas intentó agredir a una uniformada y, en medio del forcejeo, le mordió el dedo con tanta fuerza que por poco se lo amputa”, explicó el oficial.
La agresora fue capturada en el sitio y puesta a disposición de la Fiscalía General de la Nación, donde enfrenta procesos judiciales por ataque a servidor público, daño en bien ajeno y lesiones personales.
Las autoridades aprovecharon el caso para hacer un llamado a la ciudadanía sobre los peligros del consumo excesivo de alcohol y la violencia derivada de riñas familiares o vecinales.
“Invitamos a los ciudadanos a conservar la calma y a informar de inmediato cualquier hecho que altere la tranquilidad o ponga en riesgo la seguridad”, agregó el teniente coronel Chauta.
Durante esa misma noche, la capital también fue escenario de otro hecho alarmante: en la Avenida Ciudad de Cali, sector La Esperanza, un vehículo se volcó por exceso de velocidad, dejando dos personas lesionadas, entre ellas el conductor, quien permanece bajo observación médica.
Con estos episodios, Bosa y el suroccidente de Bogotá cierran una noche marcada por el descontrol, la imprudencia y la violencia que sigue cobrando víctimas, incluso entre quienes intentan mantener el orden.
