La vía al Cañón del Combeima amaneció bloqueada. Con llantas atravesadas en la carretera y una rotación de paso cada 10 minutos, los transportadores rurales del gremio de camperos decidieron tomar medidas ante lo que califican como “un trato injusto por parte de la administración municipal”.
La protesta, liderada por Anderson Solorsano, presidente de Pico de Oro Combeima, ha generado inquietud entre viajeros, habitantes del sector y comerciantes que dependen del flujo constante hacia esta zona turística.
“No estamos aquí para causar caos, pero no nos dejan otra salida. Hay malos manejos en la Secretaría de Movilidad y favoritismos con algunas empresas privadas”, declaró Solorsano. Según él, las condiciones para los transportadores independientes se han vuelto insostenibles, y no hay voluntad política para regular el servicio de forma equitativa.
A pesar del bloqueo parcial, los manifestantes recalcan que se trata de una protesta pacífica. “Dejamos pasar vehículos cada 10 minutos. No queremos enfrentamientos, queremos soluciones”, subrayó el líder del gremio.
La protesta pone sobre la mesa un debate más amplio: la informalidad, la falta de regulación clara y la creciente tensión entre lo público y lo privado en el sistema de transporte rural.
Hasta el momento, no se ha reportado intervención de la fuerza pública ni un pronunciamiento oficial por parte del gobierno local.