Un nuevo y escalofriante caso de sicariato sacude a Ibagué. El asesinato de Carlos Andrés Naranjo, perpetrado en la tarde de este sábado en pleno corazón comercial de la ciudad, comienza a revelar detalles que evidencian una acción criminal fríamente planeada y ejecutada sin piedad.
El ataque ocurrió en la carrera Cuarta con calle 15, dentro del reconocido establecimiento Calzado Julieth, propiedad de la familia de la víctima. Según testigos, los agresores llegaron simulando ser compradores, en una estrategia que les permitió acercarse sin levantar sospechas.
Los sujetos preguntaron por tenis de estilo urbano, diferentes al calzado formal exhibido en el primer piso, por lo que fueron dirigidos al segundo nivel del inmueble. Allí no solo funcionaba el espacio de ventas de Naranjo, sino también su lugar de residencia, lo que facilitó que el comerciante quedara completamente expuesto.
Una vez en el segundo piso, los falsos clientes desenfundaron un arma de fuego y dispararon en repetidas ocasiones. Al menos cuatro impactos, dirigidos a la cabeza y la espalda, acabaron con la vida del comerciante de aproximadamente 45 años, en un acto que desató el pánico entre quienes se encontraban en el lugar.
El crimen ocurrió en presencia de varios clientes y, de manera particularmente dolorosa, bajo la presunta mirada del hijo de la víctima, quien se encontraba en el mismo nivel. En el primer piso, otros familiares permanecían ajenos a la tragedia que se desarrollaba en cuestión de segundos.
Testigos relataron que los atacantes, quienes se movilizaban en una motocicleta negra, parecían ser muy jóvenes, incluso menores de edad, lo que ha generado aún más indignación entre la ciudadanía.
Tras cometer el asesinato, los sicarios descendieron rápidamente e intentaron huir. Comerciantes y transeúntes reaccionaron de inmediato, intentando detenerlos a patadas y con objetos contundentes. Sin embargo, los delincuentes respondieron apuntando con el arma de fuego hacia la multitud, obligando a los ciudadanos a retroceder para proteger sus vidas.
Aunque Naranjo fue auxiliado y trasladado de urgencia a un centro asistencial cercano, falleció minutos después debido a la gravedad de las heridas.
Las autoridades acordonaron la zona y avanzan en la recolección de pruebas, revisión de cámaras de seguridad y toma de testimonios, con el objetivo de identificar y capturar a los responsables de este crimen que enluta a la capital tolimense y reabre el debate sobre la creciente audacia del sicariato en zonas comerciales.
