El ruido ensordecedor de motocicletas alteradas, que por años ha perturbado el descanso y la convivencia en distintos barrios de Ibagué, tiene ahora un freno legal. Con la entrada en vigencia de la Ley 2450 de 2025, conocida como la Ley contra el ruido, las autoridades de tránsito están obligadas a aplicar controles estrictos y sanciones severas contra quienes excedan los niveles permitidos de contaminación auditiva.
La normativa fija un límite máximo de 86 decibeles para las motocicletas y pone especial atención en aquellas que circulan con sistemas de escape modificados, resonadores o piezas no originales, señaladas por la ciudadanía como una de las principales fuentes de ruido excesivo, especialmente durante las noches.
Con esta ley, los organismos de tránsito quedan facultados para prevenir, controlar y sancionar el ruido en las vías urbanas, con el propósito de proteger la salud pública, el medio ambiente y la convivencia ciudadana. La medida cobra especial relevancia en una ciudad donde las quejas por molestias sonoras se han vuelto constantes y reiteradas.
Las sanciones no son menores. De acuerdo con la Ley 2450, los motociclistas que superen los niveles de ruido permitidos podrán enfrentar multas económicas, la inmovilización del vehículo, el rechazo en la revisión técnico-mecánica y hasta la pérdida de la garantía del automotor.
Entre las infracciones más comunes está la multa C28, que se aplica a motocicletas con escapes modificados, resonadores o silenciadores dañados, y cuyos valores oscilan entre $604.000 y $711.750. En casos más graves, cuando se configure contaminación sonora o se superen ampliamente los límites establecidos, la infracción D17 puede alcanzar sanciones de hasta $1.208.000.
Las autoridades advirtieron que prácticas como perforar el silenciador, retirar piezas diseñadas para reducir el ruido o alterar el sistema de escape serán motivo de sanción inmediata. Estas irregularidades, además, pueden ser detectadas durante operativos rutinarios, incluso sin necesidad de equipos especializados de medición sonora.
Desde el ámbito local, se hizo un llamado directo a los motociclistas para que eviten modificaciones ilegales y asuman una conducción responsable. Con la aplicación estricta de esta ley, se espera no solo reducir la contaminación auditiva, sino también devolverle a los ibaguereños la tranquilidad en sus calles y hogares.
