Una noticia que ha generado nostalgia y reconocimiento en los pasillos de la administración municipal sacudió este martes a Ibagué: Martha Liliana Ospina, secretaria de Salud, presentó oficialmente su renuncia al cargo, poniendo fin a una etapa marcada por la entrega, el liderazgo y el compromiso con la salud pública de los ibaguereños.
Ospina, médica de profesión, se desempeñó en el mismo cargo durante el gobierno de Andrés Hurtado y fue ratificada por la actual alcaldesa Johana Aranda, quien confirmó la dimisión y destacó el papel fundamental que la funcionaria cumplió en la continuidad de los programas de salud durante dos administraciones consecutivas.
“Acepto su renuncia con profundo respeto y gratitud. Liliana es una profesional íntegra, comprometida y profundamente humana, que deja una huella imborrable en la historia de nuestra ciudad”, expresó la alcaldesa.
Durante su gestión, la saliente secretaria lideró estrategias pioneras en salud mental, atención comunitaria y prevención, beneficiando a miles de ciudadanos en barrios, comunas y zonas rurales. Su estilo cercano, su vocación de servicio y su capacidad para enfrentar crisis sanitarias la convirtieron en una de las funcionarias más respetadas del gabinete.
El anuncio ha despertado reacciones de tristeza entre el personal médico y administrativo de la Secretaría, que reconoce en Ospina a una líder comprometida con el bienestar de los más vulnerables. “Servir desde la salud es cuidar la vida misma”, fue una de las frases que más repitió la funcionaria durante su paso por la entidad, y que hoy muchos recuerdan como reflejo de su filosofía de trabajo.
La alcaldesa le deseó “buen viento y buena mar” en sus nuevos proyectos, confiando en que continuará aportando al desarrollo de la salud desde otros espacios.
La salida de Liliana Ospina deja abierta la incógnita sobre quién asumirá ahora el liderazgo de una de las dependencias más exigentes del gabinete municipal, considerada clave por su impacto directo en la calidad de vida y la atención humanitaria de los ciudadanos.
Mientras tanto, el ambiente en la Secretaría de Salud es de agradecimiento y melancolía: el adiós de una funcionaria que, según muchos, no solo gestionó políticas públicas, sino que supo escuchar, acompañar y servir con el corazón.
