El director de Calidad Educativa de Ibagué, Gabriel Patarroyo, confirmó en entrevista con un medio local su renuncia al cargo. Aunque aclaró que se trata de una decisión personal ligada a un proceso de ascenso docente, su salida reavivó las especulaciones sobre presuntas irregularidades administrativas que lo habrían salpicado en los últimos meses.
“Yo hago parte de la planta de maestros del municipio. Sale la convocatoria de ascenso y, por una decisión propia, debo volver en aras de procurar un rumbo profesional. Fue algo consultado con la alcaldesa Johana Aranda y con el secretario de Educación”, aseguró Patarroyo, quien negó tajantemente que su retiro esté motivado por presiones internas.
El funcionario también desmintió las versiones que lo vinculaban con supuestas anomalías:
“Hace unos tres, cuatro meses se presentaron una serie de quejas anónimas. Una de ellas se filtró a los medios, pero era un anónimo sin nombres, cifras ni datos concretos. Recibí todo el respaldo de un equipo de gobierno serio y juicioso”, afirmó.
En su despedida, Patarroyo no ahorró críticas y lanzó una de las frases más duras de la entrevista:
“El sistema educativo colombiano es un enfermo terminal que se aferra a un tratamiento que a largo plazo lo va a matar”.
Según el exfuncionario, la crisis es profunda y estructural, alimentada por problemas económicos, sociales y jurídicos. No obstante, destacó la labor de los docentes que “día a día se ponen la camiseta, educan desde el escritorio y transforman el territorio”.
El saliente director explicó que la caída en la matrícula escolar no es un fenómeno exclusivo de Ibagué, sino de todo el país, relacionado con la reducción en la natalidad tras la pandemia. Actualmente, la ciudad registra poco más de 100.000 estudiantes en colegios oficiales y privados, cifra inferior a lo proyectado, pero que, según él, abre la posibilidad de fortalecer la calidad educativa.
Finalmente, resaltó la apuesta de la administración de la alcaldesa Johana Aranda:
“Esta ha sido una administración de los niños. Nos ha traído la ventaja de abordar otros espectros del escenario pedagógico y dejar de hablar en Ibagué de que los problemas solamente son la infraestructura o la alimentación escolar, porque ya hay colegios y cumplimos con la alimentación”.
La renuncia de Patarroyo, acompañada de sus declaraciones críticas, deja en evidencia tanto las tensiones internas como los profundos desafíos que enfrenta el sistema educativo en la capital tolimense.
