• 22 agosto, 2026 10:48 am

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“No es empleo sostenible, es burocracia”: gremios cuestionan cifras nacionales y alertan asfixia laboral en Ibagué.

Las cifras de desempleo en Ibagué volvieron a encender las alarmas. Aunque el más reciente informe del Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE) muestra una variación leve en el indicador general, los gremios advierten que la ciudad atraviesa un estancamiento laboral que podría agravarse en los próximos meses por el impacto acumulado de la reforma laboral, la reducción de la jornada y el incremento del salario mínimo.

Así lo señaló Efraín Valencia, gerente del centro comercial La Estación y presidente de gremios del Tolima, en entrevista con NB Noticias, al analizar el comportamiento del mercado laboral durante el último trimestre móvil (octubre, noviembre y diciembre), en el que la tasa de desempleo de la capital tolimense pasó del 9,9 % al 10,2 %.

“Puede parecer una variación pequeña, pero no lo es. Ibagué debió haber bajado su desempleo, especialmente porque comercio y servicios crecieron. Cuando se hace zoom a la cifra, aparecen señales preocupantes”, advirtió Valencia.

Uno de los datos que más inquieta a los gremios es el aumento del desempleo juvenil, que pasó del 14,6% al 17,2%, un incremento de 2,6 puntos porcentuales. Para Valencia, esta variación revela que las empresas están teniendo dificultades para absorber nueva mano de obra joven.

El dirigente gremial atribuyó este comportamiento a una combinación de factores, la reducción progresiva de la jornada laboral hasta las 42 horas, el adelanto del inicio de la jornada nocturna a las 7:00 p.m., el aumento de recargos dominicales, los cambios en el esquema de aprendices del SENA y el incremento “desmedido” del salario mínimo, sumados a nuevas exigencias en seguridad y bienestar laboral.

“Los costos laborales han crecido de manera significativa. No se trata de una decisión contra los trabajadores, sino de la necesidad de subsistir. Muchas empresas han tenido que ajustar plantas de personal, automatizar procesos o reducir jornadas”, explicó.

Valencia fue enfático en que el informe del DANE aún no refleja el impacto pleno de estas medidas. Según indicó, será con las cifras que incluyan el mes de enero —que se conocerán a finales de febrero— cuando se evidencie el verdadero efecto de la reforma laboral y del salario mínimo en el empleo local.

“Ibagué es extremadamente sensible a estos cambios. Ya hemos demostrado que cuando suben los costos, el empleo reacciona rápidamente. Por eso no descartamos que el desempleo aumente”, alertó.

Mientras el desempleo nacional ronda el 8%, Ibagué se mantiene por encima del 10%, una brecha que, según el líder gremial, tiene explicación en la forma como se está generando empleo en el país.

“Gran parte del empleo que hoy reduce la cifra nacional viene de la contratación estatal, especialmente del Gobierno nacional, a través de contratos de prestación de servicios. Es una burocracia que infla el indicador, pero que no genera estabilidad”, sostuvo.

A esto se suma el crecimiento de la informalidad, que a nivel nacional supera el 55%, mientras que Ibagué se mantiene por debajo del 50%, un dato que, aunque positivo, también explica por qué la ciudad no refleja la misma caída del desempleo que el promedio nacional.

“No se trata de crear empleo por crearlo, sino empleo formal y sostenible. Ibagué lo ha venido haciendo mejor en formalidad, pero eso mismo la hace más vulnerable a los sobrecostos”, concluyó.

Los gremios del Tolima seguirán atentos a los próximos reportes del DANE, especialmente a los de febrero, que podrían marcar un punto de inflexión en el mercado laboral de la ciudad. Por ahora, el mensaje es claro, el empleo en Ibagué está en pausa, y las decisiones económicas adoptadas a nivel nacional podrían definir si la ciudad logra retomar la senda de recuperación o entra en una nueva fase de deterioro laboral.

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