Desde el corazón del campus de la Universidad del Tolima, el emblemático Caney del Cabildo Indígena Universitario se convirtió en escenario de una contundente jornada de resistencia que puso en evidencia la crisis que atraviesan los territorios ancestrales del sur del departamento.
Bajo el nombre de “Minga de Revitalización Territorial”, comunidades de los pueblos Nasa y Pijao, junto a autoridades tradicionales provenientes de Gaitania y otras zonas del sur del Tolima, alzaron su voz con un mensaje directo: sus territorios están en riesgo y la respuesta del Estado sigue siendo insuficiente.
El manifiesto, cargado de simbolismo y firmeza política, denunció tres amenazas que —según las comunidades— están “desarmonizando” su tejido social: el avance del extractivismo minero sobre fuentes hídricas, la persistencia del conflicto armado en sus territorios y un abandono histórico que se traduce en precarias condiciones de salud y una educación ajena a sus realidades culturales.
“Estamos en Minga porque estas problemáticas siguen atentando contra nuestro territorio y son una amenaza directa para la vida de nuestra juventud”, expresó uno de los voceros durante la tulpa realizada en el Caney. La articulación entre el pueblo Nasa Wes’x y el pueblo Pijao dejó claro que la defensa del territorio es hoy su prioridad absoluta, especialmente ante el temor de que proyectos mineros impacten zonas protegidas y cuencas hídricas vitales.
La jornada también elevó un reclamo directo a la academia. Las autoridades indígenas exigieron a la Universidad del Tolima garantías reales de acceso y permanencia para jóvenes de los resguardos, pero con un enfoque diferencial que respete su cosmovisión y permita que el conocimiento regrese a sus comunidades.
En paralelo, lanzaron un mensaje al Gobierno: la Minga no es una protesta simbólica, sino un espacio de diálogo que debe traducirse en acciones concretas. Con el respaldo de la Guardia Indígena, reiteraron que su palabra no será silenciada.
“La palabra sin acción es vacía, la acción sin palabras es ciega. La palabra y la acción por fuera del espíritu de la comunidad es la muerte”, sentenciaron, en una advertencia que deja claro que la resistencia indígena en el Tolima no se detendrá mientras las amenazas sobre sus territorios continúen creciendo.
