En medio del silencio de la madrugada, un estruendo quebró la calma en la calle 20 -14A Sur – 95 del barrio Ricaurte, al sur de Ibagué. Eran las 4:20 a.m. de este domingo 27 de julio cuando una motocicleta, que se desplazaba a alta velocidad, terminó estrellándose contra un objeto fijo. El impacto fue tan fuerte que uno de los ocupantes perdió la vida en el lugar.
Carlos Alberto Vargas Rondón, de tan solo 20 años, iba como parrillero en la motocicleta. Su vida se apagó de forma repentina, sin oportunidad de recibir ayuda médica. El conductor, cuya identidad aún no ha sido revelada por las autoridades, fue trasladado en estado grave a la clínica Asotrauma.
Horas más tarde, se confirmó que el motociclista estaba bajo los efectos del alcohol, lo que refuerza la hipótesis de que el accidente se habría producido por pérdida de control debido al estado de embriaguez.
Vecinos del sector, aún consternados, relatan que no es la primera vez que se presentan incidentes similares durante los fines de semana. “Hay muchos jóvenes que manejan sin precaución, sobre todo de noche. Esto se pudo evitar”, expresó un residente que prefirió no ser identificado.
Las autoridades reiteran el llamado a la responsabilidad en las vías y al respeto por las normas de tránsito. Este lamentable hecho vuelve a poner sobre la mesa la urgente necesidad de fortalecer campañas de educación vial y controles nocturnos en sectores con alta incidencia de accidentes.
Carlos Alberto Vargas Rondón es una nueva víctima de una tragedia que se repite: la mezcla de velocidad, imprudencia y alcohol, que tantas vidas ha cobrado en las calles de Ibagué.
