Lo que comenzó como un viaje rutinario de negocios terminó en tragedia. La Fiscalía General de la Nación confirmó el hallazgo sin vida del empresario costarricense Alejandro Calderón Hernández, de 42 años, quien había sido reportado como desaparecido en Bogotá luego de perder contacto con su familia durante una visita comercial a Colombia.
La noticia pone fin a días de angustia e incertidumbre para sus seres queridos, quienes habían emprendido una intensa búsqueda internacional tras no volver a saber de él desde la noche del 29 de mayo.
Calderón, conocido entre familiares y amigos como “Nano”, llegó a la capital colombiana con el propósito de adquirir mercancía para su tienda virtual en Costa Rica, una actividad que realizaba con frecuencia y que, según sus allegados, formaba parte habitual de su negocio.
Sin embargo, aquella visita tuvo un desenlace inesperado.
De acuerdo con la información entregada por las autoridades, el cuerpo fue encontrado el 30 de mayo en un hostal ubicado en el barrio La Favorita, en el centro de Bogotá, una zona tradicionalmente concurrida por comerciantes y viajeros.
El empresario se hospedaba en el Hotel Artístico y había sostenido su última comunicación con la familia a las 7:40 de la noche del 29 de mayo, cuando habló con su pareja sentimental. Después de esa conversación, el silencio encendió las alarmas.
Durante varios días, familiares, amigos y autoridades de Costa Rica impulsaron una campaña de búsqueda que trascendió fronteras y movilizó a cientos de personas a través de redes sociales.
La incertidumbre terminó cuando el Instituto Nacional de Medicina Legal logró confirmar la identidad del cuerpo mediante un cotejo de huellas dactilares realizado con información suministrada por las autoridades costarricenses.
Aunque los primeros análisis forenses indican que la muerte estaría relacionada con una falla cardiaca, la Fiscalía decidió mantener abierta una investigación para establecer con precisión las circunstancias que rodearon el fallecimiento.
Un fiscal de la Unidad de Vida de la Seccional Bogotá asumió el caso con el objetivo de descartar cualquier hipótesis adicional y verificar si existió algún factor externo que pudiera haber contribuido al deceso.
Los estudios practicados por Medicina Legal no evidenciaron señales de violencia ni lesiones externas atribuibles a terceros, un elemento que fortalece la hipótesis preliminar de una muerte asociada a causas naturales. No obstante, las autoridades esperan los resultados completos de los análisis para cerrar definitivamente el caso.
La confirmación de la identidad generó una profunda conmoción en Costa Rica.
A través de un comunicado difundido en redes sociales, la familia expresó su dolor por la pérdida.
“Con profundo dolor y el corazón destrozado confirmamos que el cuerpo encontrado en Bogotá corresponde a Alejandro Calderón Hernández, conocido por todos como Nano”, señalaron sus allegados.
La búsqueda movilizó incluso a familiares que viajaron hasta Colombia para colaborar directamente con las autoridades. El proceso contó además con el acompañamiento permanente de la Cancillería de Costa Rica y del consulado costarricense en Bogotá.
El canciller costarricense, Manuel Tobar, se comunicó personalmente con los familiares para expresar sus condolencias y reiterar el respaldo institucional durante el proceso.
La esposa del empresario, Helen, había relatado días atrás que los viajes a Colombia eran frecuentes debido a las actividades comerciales de la familia. Según contó, en la última conversación que sostuvo con Alejandro, él le comentó que planeaba salir a cenar a una pizzería cercana al hotel donde se hospedaba.
Ese mensaje sería el último.
Desde entonces no volvió a responder llamadas ni mensajes, lo que desencadenó una búsqueda internacional que mantuvo en vilo a familiares y amigos durante varios días.
Mientras avanzan los trámites para la repatriación del cuerpo, las autoridades colombianas continúan revisando todos los elementos del caso. Aunque la principal hipótesis apunta a una afección cardíaca, la investigación sigue abierta hasta esclarecer completamente las circunstancias que rodearon la muerte del empresario costarricense.
La tragedia deja una profunda huella en una familia que pasó de esperar noticias sobre una desaparición a enfrentar el dolor de una despedida definitiva lejos de casa.
