La concejal del Partido Conservador, Sandra Varón, salió al paso de las denuncias sobre la polémica renovación de la sede de su colectividad en el barrio La Pola de Ibagué, inmueble en el que actualmente funciona un café y que, según detractores, dejó de ser un espacio político para convertirse en un negocio privado.
Con tono enérgico, Varón calificó como “una gran mentira” los señalamientos y aseguró que la intervención salvó el edificio de ser rematado por deudas de impuestos que, según ella, superaban los $200 millones.
“Hoy le pregunto a estos que critican: ¿qué han hecho para pagar los impuestos de esta casa? ¡Nada, absolutamente nada! Si no se interviene, la hubieran rematado. Los invito a ver las fotos del antes y el después, para que comparen”, respondió la cabildante.
La dirigente conservadora recalcó que el inmueble, antes en deterioro, ahora se usa para capacitaciones, reuniones con campesinos, mujeres y distintos sectores sociales. Además, defendió la operación del café dentro de la sede, argumentando que ha permitido generar empleo y dinamizar el espacio, sin que se cobre entrada a los ciudadanos.
No obstante, la remodelación ha levantado suspicacias: mientras los críticos consideran que la Casa Conservadora se transformó en un negocio disfrazado de sede política, Varón insiste en que se trata de un patrimonio del partido, tanto a nivel local como nacional, que ahora está “abierto y recuperado para la comunidad”.
La controversia apenas comienza, pues para algunos, la colectividad azul está priorizando intereses económicos sobre su esencia política, mientras otros defienden la iniciativa como un salvavidas financiero que evitó la pérdida de un símbolo histórico del conservatismo en Ibagué.
