Una ola de rechazo ciudadano se desató en la noche del lunes 16 de marzo, cuando familiares, amigos y allegados del joven deportista Carlos Eduardo Perdomo se concentraron a las afueras del conjunto residencial donde permanece, bajo detención domiciliaria, el hombre señalado de haberle quitado la vida el pasado sábado en la conocida plaza de la 21.
Con arengas, pitos y gritos de “asesino”, los manifestantes exigieron justicia por la muerte de Perdomo, un joven descrito como alegre, deportista y ajeno a los conflictos. La protesta se convirtió en un símbolo de indignación colectiva frente a la decisión judicial que permitió que el presunto responsable, identificado como Pablo Andrés Osorio, enfrente el proceso desde su vivienda.
En entrevista exclusiva con NB Noticias, Marvell Barrios Céspedes, madre de la víctima, expresó su dolor y frustración por lo que considera una decisión injusta. “Mientras hoy llevamos a Eduardo a un cementerio, ese señor disfruta de las comodidades de su casa”, afirmó entre lágrimas.

Según su relato, no hubo riña ni provocación. “Él sabía lo que iba a hacer. No hubo pelea, no hubo nada más que una puñalada certera para acabar con la vida de mi hijo”, sostuvo Barrios, insistiendo en que Carlos Eduardo no era una persona violenta.
El trágico hecho, que según versiones se habría desencadenado por una suma de $40.000 pesos, terminó con el joven gravemente herido. En un intento desesperado por salvar su vida, Perdomo corrió en busca de ayuda, pero ante la falta de auxilio tuvo que trasladarse por sus propios medios al Hospital Federico Lleras, donde finalmente falleció.
Carlos Eduardo Perdomo practicaba Ultimate, disciplina que lo llevó incluso a representar su talento en República Dominicana. Además, era profesional de administración en salud ocupacional. Aunque no dejó hijos, sí una compañera sentimental y un círculo cercano que hoy clama justicia.
El caso ha reavivado el debate sobre las decisiones judiciales en hechos de violencia y el uso de la detención domiciliaria en delitos graves, mientras la familia de la víctima insiste en que no descansará hasta que el responsable pague con cárcel por lo ocurrido.