El reloj marcaba las 8:15 de la mañana cuando se abrió la puerta de la casa en el barrio El Bosque. Tras casi dos días de angustia, lágrimas y preguntas sin respuesta, Cindy Dahiana Pinto apareció con su hijo en brazos. La escena fue recibida con abrazos, llanto de alivio y una sensación compartida de gratitud: estaban vivos, estaban de vuelta.
La desaparición de Cindy y su hijo había comenzado el sábado, cuando salieron con destino a la Terminal de Transporte de Ibagué. Un vecino del sector fue quien los llevó en su vehículo particular, sin sospechar que aquel sería el último momento en que se tendría noticias de ellos durante más de 40 horas.
La familia comenzó a preocuparse al notar que Cindy había dejado su celular en casa. Lo más desconcertante fue que, antes de salir, cambió la contraseña del dispositivo, cerrando toda posibilidad de comunicación.
Con el paso de las horas, la zozobra se convirtió en desespero. Las llamadas a hospitales, estaciones de policía y redes sociales se convirtieron en rutina para los familiares. El barrio entero se unió en oraciones y mensajes de esperanza.
Finalmente, este lunes 25 de agosto, la historia tuvo un giro inesperado pero feliz: Cindy y su hijo regresaron por sus propios medios, en buen estado de salud. Aunque no se han revelado detalles sobre dónde estuvieron ni por qué se ausentaron, sus seres queridos prefieren enfocarse en lo más importante: que están juntos, que están bien.
“Fue como si el alma regresara al cuerpo”, dijo una tía de Cindy entre sollozos. “Solo Dios sabe lo que pasó, pero estamos agradecidos con todos los que nos apoyaron. Hoy volvemos a respirar”.
Nota : Se deja claridad , que familiares autorizaron el uso de la fotografía en la búsqueda de la madre y el menor.
