La inseguridad vuelve a golpear con fuerza al sector comercial de Ibagué. En las últimas dos semanas, una serie de robos a droguerías en distintos puntos de la ciudad ha encendido las alarmas entre los comerciantes, quienes advierten que detrás de los hechos estaría un mismo delincuente que actúa con frialdad y precisión.
Uno de los casos se registró en el sector de La Gaviota, mientras que el más reciente ocurrió el pasado 7 de abril en un establecimiento ubicado en la carrera Ferrocarril con calle 42, una zona de alta actividad comercial.
De acuerdo con videos de cámaras de seguridad, el presunto responsable utiliza un modus operandi repetitivo: ingresa a los locales portando un casco de motocicleta —con la placa del vehículo incompleta—, se hace pasar por cliente y, al acercarse a la caja, desenfunda un arma de fuego para intimidar tanto a empleados como a clientes.
Las víctimas relatan que, bajo amenazas, el sujeto obliga a las personas a tirarse al suelo o permanecer boca abajo mientras se apodera del dinero en efectivo. En varios casos, además, habría lanzado advertencias de muerte contra quienes intenten oponerse o colaborar con las autoridades.
“El tipo actúa como si nada, con total tranquilidad. Eso es lo que más preocupa”, aseguran comerciantes afectados, quienes advierten que el delincuente parece conocer los movimientos internos de los establecimientos.
El impacto de estos robos no solo genera temor, sino también un duro golpe económico. “A mí me robaron 3 millones 500 mil pesos, pero eso no es ganancia, es capital de trabajo. En un minuto se llevan el esfuerzo de días”, expresó uno de los afectados, evidenciando la gravedad de la situación.
Según la información recopilada, el sospechoso se movilizaría en una motocicleta cuya placa estaría parcialmente identificada, al parecer terminada en F-17H, lo que podría ser clave para su ubicación.
Ante la creciente ola de atracos, los comerciantes han comenzado a organizarse y gestionan reuniones con representantes del gremio, la Administración Municipal y la Policía Metropolitana, con el objetivo de exigir medidas urgentes que permitan identificar, capturar al responsable y reforzar la seguridad en el sector.
Mientras tanto, el miedo se instala en los mostradores de las droguerías, donde cada cliente que entra podría no ser lo que aparenta.
