• 31 octubre, 2026 7:48 am

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Así fue como la Policía frustró plan de las disidencias en Tolima: cayeron dos de sus líderes.

En la memoria de un dron incautado a las disidencias de las FARC, las autoridades encontraron una imagen en la que se observa cómo el dron suelta una bomba sobre la estación de Policía de Anzoátegui, Tolima, a plena luz del día, mientras varios uniformados entran y salen del sitio. El explosivo impacta el techo del lugar dejando a un policía herido.

Uno de los uniformados que estaba prestando seguridad de guardia en una garita escuchó la primera explosión. Cuando él sale a averiguar qué estaba pasando cayó el segundo explosivo lanzado por los drones.

En uno de esos ataques, por poco el explosivo alcanza a un habitante de la zona y a la mascota de la estación.

“El día 17 de agosto sufrimos un segundo atentado, también con ataques a través de drones, y es ahí donde una tercera granada y posteriormente una cuarta granada cae. Las esquirlas todavía se pueden ver en el techo de la de la estación”, señala el coronel Fabio Ojeda, comandante de la Policía del Tolima.

En tan solo un mes, las FARC realizó casi 10 ataques con bombas lanzadas desde drones en cinco municipios del norte del Tolima.

Los atentados terroristas fueron ordenados por alias Iván Mordisco, uno de los jefes de la FARC que ejerce su dominio especialmente desde el Caquetá y que ahora busca retomar a sangre y fuego el norte del Tolima.

Para cumplir esa retoma guerrillera, el jefe insurgente designó a dos de sus terroristas más preparados, según relata el coronel Ojeda: “Alias Miller estuvo vinculado a ese ataque en el municipio de Jamundí (Valle del Cauca) y a la toma de Morales, la primera toma en el año (2024), y la evidencia física y los elementos materiales probatorios señalarían que también alias Pepe Sierra habría participado en el atentado en el municipio de Jamundí.

Explica el coronel Ojeda que alias Miller y alias Pepe Sierra, con 40 hombres más, llegaron el norte del Tolima a mediados de 2024.

“Tenía injerencia no solo el municipio de Anzoátegui, sino también en Santa Isabel, Murillo y Líbano, todos colindantes con el Nevado del Ruiz y el cerro de Santa Isabel. Ahí había montado toda una red criminal para el cobro de extorsiones, con cifras que oscilaban entre los 2 y los 10 millones de pesos. Extorsionaba a los comerciantes, a los lecheros, a los caficultores”, dice el coronel Ojeda.

El ataque terrorista por parte de disidencias de las Far con drones a la estación de Policía de Anzoátegui empezó a generar pánico entre los habitantes del sector.

Muchos habitantes aseguraron que temían por las nuevas tomas guerrilleras que se puedan presentar, como las ocurridas años atrás.

“La presencia de la guerrilla estuvo más o menos en 2008 o 2009, pero desde ese tiempo nosotros no vivíamos estos ataques. Vivimos el ataque guerrillero que duró tres días con explosivos como cilindros bomba, y el municipio de Anzoátegui vivió escenas muy escalofriantes. Volver a vivir un hecho como este, de verdad que nos da mucha tristeza, porque no queríamos que ninguno de nuestros hijos viviera estos hechos como los de hoy en día”, manifiesta un habitante de la zona.

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