A la 1:46 de la madrugada del domingo 24 de noviembre, un policía fue asesinado en Bogotá. El subintendente Sergio Giovanny Rodríguez Basto, de 30 años de edad, murió víctima de un disparo que un sicario le propinó en un establecimiento comercial del barrio El Brillante, en la localidad de Usme, sur de la capital colombiana.
El uniformado, que se encontraba de descanso, departía con unos amigos cuando al local ingresó el asesino se dirigió hacia él y le propinó un tiro en la cabeza. Nada pudieron hacer los presentes para salvarle la vida, ni siquiera trasladarlo a un hospital, pues la herida fue mortal.
En cuestión de segundos, el delincuente escapó tras quitarle la vida a Rodríguez Basto, quien trabajaba en la Jefatura Nacional del Servicio de Policía. El crimen enluta a su familia y, una vez más, a la Policía Nacional.
Al lugar de los hechos se desplazó el Cuerpo Técnico de Investigación (CTI) de la Fiscalía General de la Nación, que recogió evidencias y empezó a trazar la ruta que pudo tomar el homicida. Los peritos intentan establecer si el subintendente tenía amenazas o estaba adelantando alguna labor en específico que pudiera desencadenar la tragedia.
Las autoridades, en cabeza del alcalde Carlos Fernando Galán, han lanzado diferentes estrategias para frenar la violencia en la ciudad. Sin embargo, en algunos sectores, siguen sintiendo con fuerza la arremetida de la delincuencia y la intolerancia, y registrando casos como el de un comerciante que fue ultimado por un colega por la venta de 20 mil de cilantro.
