Un terremoto sacudió el pasado lunes la provincia de Sichuan, en el suroeste de China, con una magnitud 6,8. Se trata del seísmo más fuerte que la región ha registrado desde 2017. Los equipos de rescate han encontrado hasta ahora 65 muertos y han asistido a centenares de personas atrapadas.
Los médicos estatales han reportado cerca de 250 personas en tratamiento por lesiones causadas tras el desastre, con docenas de heridos críticos. Los equipos también trabajan para recuperar a más de 200 personas varadas y restablecer las telecomunicaciones, agua y electricidad.
El temblor tuvo lugar en torno al mediodía con su epicentro en el interior montañoso de Sichuan. El seísmo alcanzó las provincias de Shaanxi y Guizhou, a cientos de kilómetros de distancia.
La televisión estatal informó el martes que más de 200 habitantes continúan atrapados en Hailuogou, una zona turística conocida por sus bosques, glaciares y elevados picos. Los equipos de rescate mantienen sus labores para abrir las rutas bloqueadas y asistir a las personas afectadas en este lugar.
El terremoto causó el derrumbe de 243 casas y daños en más de 13.000 hogares, según informó la televisión estatal. Además, cuatro hoteles y siete centrales hidroeléctricas de pequeño y mediano tamaño sufrieron desperfectos.
Fuente: Público