• 22 agosto, 2026 1:55 am

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Trump viajará a China en medio de tensiones globales: Taiwán, Irán y guerra comercial marcarán histórica reunión con Xi Jinping.

En un movimiento que vuelve a poner al mundo en máxima tensión diplomática, el gobierno de China confirmó oficialmente que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, realizará una visita de Estado al gigante asiático entre el 13 y el 15 de mayo por invitación directa del mandatario chino Xi Jinping.

La confirmación fue emitida este lunes por la Cancillería china y llega en medio de un escenario internacional marcado por una frágil tregua comercial, crecientes tensiones tecnológicas y el riesgo de una escalada militar en Medio Oriente.

El viaje, considerado uno de los encuentros geopolíticos más importantes del año, se producirá apenas días después de nuevas negociaciones económicas entre ambas potencias que se desarrollarán en Seúl entre el viceprimer ministro chino He Lifeng y el secretario del Tesoro estadounidense Scott Bessent.

La visita ocurre tras la tregua comercial alcanzada en octubre pasado en Busan, acuerdo que alivió parcialmente la guerra arancelaria entre las dos mayores economías del planeta, conflicto que durante meses llevó las relaciones bilaterales a un embargo comercial “de facto”.

Sin embargo, la aparente calma sigue siendo extremadamente frágil.

En la agenda del encuentro estarán temas explosivos como la guerra entre Estados Unidos e Israel contra Irán, las restricciones tecnológicas, la disputa por Taiwán y la batalla estratégica por los semiconductores y la inteligencia artificial.

El propio Trump reconoció recientemente que hablará directamente con Xi Jinping sobre la crisis en Irán, un tema especialmente delicado debido a la dependencia energética china del petróleo procedente del golfo Pérsico.

Además, el embajador chino ante la ONU, Fu Cong, advirtió que el posible cierre del estrecho de Ormuz podría convertirse en el tema central de las conversaciones entre ambos mandatarios.

Otro de los puntos más sensibles será la situación de Taiwán, territorio cuya soberanía reclama Pekín y que China considera el núcleo de sus intereses estratégicos.

El secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, adelantó que Taiwán “será tema de conversación” durante la reunión presidencial.

La tensión también se ha intensificado por las recientes restricciones impuestas por Washington a la exportación de chips avanzados utilizados en inteligencia artificial, medida que China considera un intento de frenar su desarrollo tecnológico.

Como respuesta, Pekín aceleró sus planes de autosuficiencia en semiconductores, tierras raras y componentes estratégicos.

Esta será la primera visita de un presidente estadounidense a China desde la realizada por el propio Trump en 2017, durante su primer mandato.

Inicialmente, el viaje estaba previsto para marzo, pero fue aplazado luego de que Trump afirmara que debía permanecer en Estados Unidos para atender la crisis derivada de la ofensiva militar impulsada por Washington e Israel contra Irán.

Durante los últimos meses, ambas potencias han sostenido intensas rondas de negociación para intentar contener la crisis comercial. En marzo, delegaciones de alto nivel se reunieron en París para discutir temas relacionados con tierras raras, exportaciones agrícolas, déficit comercial, energía y cooperación industrial.

Incluso se planteó la creación de una especie de “junta de comercio” para administrar los intercambios bilaterales entre Washington y Pekín.

Pese a los acercamientos diplomáticos, la reunión entre Trump y Xi se desarrollará bajo un clima de máxima tensión internacional y con el mundo pendiente de cualquier decisión que pueda alterar el equilibrio político, económico y militar global.

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