El científico italiano Sammy Basso, reconocido por dar visibilidad y estudiar su propia enfermedad, la progeria, un raro síndrome que provoca un envejecimiento prematuro, murió el último domingo a los 28 años. Su fallecimiento, ocurrido de forma imprevista mientras cenaba en un restaurante de la localidad de Treviso, ha causado conmoción tanto en Italia como en el resto del mundo.
Basso había regresado hace pocos días de un viaje a China, y la noticia fue comunicada por la asociación que él mismo fundó para informar sobre esta enfermedad y apoyar la investigación científica.
Nacido en 1995 en la ciudad de Schio, en el norte de Italia, Basso fue diagnosticado con la progeria de Hutchinson-Gilford cuando tenía dos años. Esta enfermedad genética es extremadamente rara y se caracteriza por un envejecimiento acelerado desde los primeros años de vida. Pese a las dificultades propias de esta condición, que afecta a 1 de cada 20 millones de personas, Basso decidió dedicar su vida a la divulgación científica y a la búsqueda de tratamientos para su enfermedad.
