• 21 agosto, 2026 10:35 pm

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María Corina Machado viaja en secreto rumbo a la capital noruega para recibir el Nobel de la Paz 2025.

La tensión política venezolana cruzó fronteras y llegó este miércoles al corazón de Europa. María Corina Machado, líder opositora venezolana y ganadora del Premio Nobel de la Paz 2025, confirmó que está rumbo a Oslo, aunque no alcanzará a llegar a tiempo para la ceremonia oficial de entrega del galardón.

En una comunicación telefónica con Jørgen Watne Frydnes, presidente del Comité Noruego del Nobel, Machado reveló la magnitud del desafío que enfrentó para salir de Venezuela, donde permanecía en paradero desconocido desde enero:

“En persona les contaré lo que tuvimos que pasar, y tanta gente que arriesgó su vida para que yo pudiera llegar a Oslo. Estoy muy agradecida. Tengo que volar ahora mismo”.

Aunque expresó su emoción y la del pueblo venezolano por el reconocimiento, la dirigente lamentó no poder estar presente cuando arranque la ceremonia:

“Me entristece mucho informarle que no podré llegar a tiempo. Pero estoy en camino, voy a Oslo ahora mismo”.

Horas antes, el director del Instituto Nobel, Kristian Berg Harpviken, confirmó a la cadena noruega NRK que Machado no estaría en el escenario del Ayuntamiento de Oslo a la hora prevista. Será su hija, Ana Corina Sosa, quien suba al podio para recoger la medalla y leer el discurso de aceptación en su nombre.

La ausencia de la líder opositora, que se encontraba bajo vigilancia y presiones dentro de Venezuela, había alimentado una incógnita internacional durante días. El Instituto Nobel aplazó y luego canceló una rueda de prensa prevista, alimentando especulaciones sobre su paradero y la posibilidad de que no pudiera viajar.

Si logra aterrizar finalmente en Noruega, será la primera aparición pública de Machado desde enero de 2025, un hecho de enorme peso político para la oposición venezolana. En Oslo ya la esperan su madre, Corina Parisca; su hermana; y sus hijos, a quienes —según contó— no abraza desde hace dos años.

“Este es un premio para todos los venezolanos. Ellos lo recibirán por mí. Y cuando llegue, abrazaré a mi familia y a tantos venezolanos y noruegos que han acompañado esta lucha”, afirmó.

La ceremonia de este año ha convertido a Oslo en una especie de cumbre hemisférica. Atendiendo a la invitación de Machado, ya se encuentran en la capital noruega:

  • Javier Milei, presidente de Argentina
  • José Raúl Mulino, presidente de Panamá
  • Santiago Peña, presidente de Paraguay
  • Y se espera en las próximas horas el arribo del presidente de Ecuador, Daniel Noboa.

También están presentes figuras centrales de la oposición venezolana, incluido Edmundo González Urrutia, presidente electo de Venezuela y exiliado en España desde septiembre de 2024.

La imposibilidad de asistir a la entrega no es inédita, pero sí profundamente simbólica. La silla vacía de Liu Xiaobo en 2010 quedó grabada en la historia, así como las representaciones de Ales Bialiatski en 2022 y Narges Mohammadi en 2023, ambos encarcelados.

En esta ocasión, aunque Machado no esté presente al inicio de la ceremonia, su llegada a Oslo —arriesgada, incierta, cargada de mensaje político— promete convertirse en uno de los episodios más impactantes y comentados en la historia reciente del Nobel de la Paz.

El mundo espera ahora su aterrizaje. Y Venezuela, dividida pero expectante, sigue cada movimiento de una líder que, incluso sin estar en el escenario, ya acapara todas las miradas.

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