La tensión entre Ecuador y Colombia cruzó una nueva línea y ahora toca el corazón energético de la región. El gobierno de Quito anunció que impondrá nuevas tarifas al transporte de crudo colombiano por uno de sus oleoductos, en una decisión que profundiza la guerra arancelaria, comercial y política entre ambos países vecinos.
La medida fue confirmada este jueves por la ministra de Ambiente y Energía de Ecuador, Inés Manzano, quien dejó claro que la decisión no es técnica sino abiertamente política y responde a la retaliación adoptada por Colombia.
“La tarifa de transporte del crudo colombiano por el OCP tendrá la reciprocidad recibida en el caso de electricidad”, escribió Manzano en su cuenta de X, agregando que Ecuador prioriza “su seguridad en fronteras, su balanza comercial y su seguridad energética”.
El choque bilateral se detonó el miércoles, cuando Ecuador anunció un arancel del 30 % a las importaciones colombianas, argumentando que Bogotá no hace lo suficiente para contener el narcotráfico en la frontera común.
La respuesta de Colombia fue inmediata y contundente: aplicó la misma tarifa del 30 % a una veintena de productos ecuatorianos y, además, suspendió el suministro de energía eléctrica, un golpe sensible para Quito, que es deficitario en generación.
Ahora, Ecuador contraataca tocando uno de los nervios más delicados, el transporte de petróleo colombiano por su infraestructura estratégica.
Aunque el arancel del 30 % a Colombia entrará en vigor el 1.º de febrero, el gobierno ecuatoriano aclaró que la electricidad y los servicios logísticos de hidrocarburos quedarán inicialmente excluidos del gravamen general. Sin embargo, el anuncio de tarifas específicas al crudo colombiano revela que el conflicto está lejos de cerrarse.
Lo que inició como una discusión por narcotráfico y control fronterizo ya mutó en una crisis comercial, energética y diplomática. Con petróleo, electricidad y aranceles sobre la mesa, el pulso entre Quito y Bogotá amenaza con romper equilibrios históricos en la región andina.
