El vicesecretario de Estado de Estados Unidos, Christopher Landau, arribó este miércoles a la capital colombiana para asistir a las honras fúnebres del senador y precandidato presidencial Miguel Uribe Turbay, fallecido dos meses después de sufrir un atentado.
La ceremonia, que se desarrolla en el Salón Elíptico del Capitolio Nacional, ha congregado a líderes políticos nacionales e internacionales. Según informó la Embajada de Estados Unidos en Colombia, Landau fue recibido por el encargado de negocios, John McNamara, quien destacó que la presencia del alto funcionario “es una señal del compromiso y la solidaridad de Washington con el pueblo colombiano en este momento de luto”.
“Agradecemos su presencia en este momento de profundo duelo, rindiendo homenaje a la memoria y el legado de un líder valiente, un visionario y un mártir de la democracia”, publicó la misión diplomática en su cuenta oficial de X.
Polémica por declaraciones previas
El arribo de Landau se vio marcado por la controversia. Horas antes de su llegada, el presidente Gustavo Petro cuestionó públicamente la visita, afirmando que había considerado impedir su ingreso al país debido a declaraciones que calificó de ofensivas.
“De Miami, donde solo han creado ideologías del odio que quieren imponernos, dice el subsecretario de Estado que va a venir esta noche. Yo podría impedirlo. Y lo he pensado porque me insultó. Pero no soy igual que ellos”, expresó el mandatario durante la ceremonia de ascenso de nuevos brigadieres generales de la Policía en la Escuela General Santander.
Antes de viajar, Landau había comentado sobre el asesinato de Uribe Turbay, señalando que el senador “estaba hablando contra el presidente de Colombia (Gustavo Petro), el cual fue un miembro de la guerrilla comunista, y él fue atacado hace un par de meses y luego murió”. Estas declaraciones fueron interpretadas por el Gobierno colombiano como un señalamiento político inapropiado.
El funeral de Uribe Turbay se ha convertido no solo en un acto solemne de despedida, sino también en un escenario de tensiones diplomáticas que reflejan el delicado momento político que atraviesan las relaciones bilaterales entre Bogotá y Washington.
