El máximo tribunal de Venezuela dictaminó el jueves que el líder autoritario del país, Nicolás Maduro, ganó las elecciones presidenciales del 28 de julio, a pesar de la abrumadora evidencia de que el oponente de Maduro obtuvo más votos.
La decisión del Tribunal Supremo de Justicia afirmó que la victoria de Maduro se basaba en un informe de un grupo de “expertos nacionales e internacionales” y estaba indi.
Sin embargo, el tribunal compuesto por aliados de Maduro no compartió ningún recuento para respaldar esta afirmación, a pesar de las exigencias de miles de venezolanos que han protestado en las calles, así como de muchos en la comunidad internacional, que piden que el gobierno presente pruebas de su victoria.
La decisión sorprendió a pocos venezolanos puesto que durante mucho tiempo, el tribunal ha sido utilizado para avalar las políticas de Maduro, quien probablemente utilizará este fallo para reforzar sus pretensiones a la presidencia. Está previsto que su nuevo mandato comience en enero y se prolongue hasta 2031.
También es probable que Maduro utilice la decisión para argumentar que no debe entablar negociaciones con Estados Unidos, Colombia y Brasil, países que han intentado convencer a su gobierno de que publique pruebas de su victoria, reconozca el verdadero resultado de la votación y acepte una transición de poder si el recuento muestra una derrota.
Estados Unidos reconoció como vencedor al candidato presidencial de la oposición venezolana, intensificando la condena internacional a unos comicios plagados de irregularidades. Incluso algunos líderes políticos de izquierda de América Latina expresaron serias dudas sobre su supuesta victoria.
