El nombre de Alex Saab volvió a encender las alarmas en Colombia. El pasado 4 de febrero de 2026, autoridades internacionales confirmaron su detención en Caracas, Venezuela, un hecho que reactivó de inmediato los procesos judiciales que aún persiguen al empresario colombiano señalado de ser una de las piezas clave del engranaje financiero del régimen de Nicolás Maduro.
Aunque Saab ha sido durante años una figura esquiva entre extradiciones fallidas, decisiones judiciales y controversias diplomáticas, su supuesta captura en la capital venezolana reavivó el interés de la Fiscalía General de la Nación, que ahora juega su última carta, una demanda de casación ante la Corte Suprema de Justicia para reabrir el capítulo penal más delicado del caso.
Según reveló un medio nacional, la apuesta del ente acusador busca tumbar la absolución que benefició a Saab y a su contador, Devis José Mendoza Lapeira, en el proceso por lavado de activos y exportaciones ficticias, y allanar el camino hacia una eventual condena definitiva.
En el centro de la disputa está la extinción de dominio de al menos siete bienes ubicados en Barranquilla, avaluados en cerca de 35.000 millones de pesos. Entre ellos sobresale una mansión valorada en 28.000 millones, que, de acuerdo con la Fiscalía, habría sido adquirida con dineros de origen ilícito y ocultada mediante la sociedad Dubera S.A.S., creada —según el ente investigador— exclusivamente como fachada patrimonial.
La Sala de Casación Penal de la Corte Suprema estudia ahora si admite la demanda presentada por la Fiscalía. De hacerlo, el proceso entraría en una fase crítica, audiencia de sustentación oral y una decisión que podría reactivar el expediente penal más comprometedor para Saab en Colombia.
Durante la investigación, la empresa Shatex S.A. apareció como eje del presunto entramado económico. Aunque la compañía defendió sus operaciones como parte del comercio exterior, la Fiscalía sostuvo que se trató de una estructura ficticia utilizada para simular importaciones y exportaciones inexistentes, facilitando el ingreso encubierto de grandes sumas de dinero.
Uno de los hallazgos más llamativos de los reportes de inteligencia financiera fue un crecimiento patrimonial del 923 % en 2007, considerado injustificable dentro de los márgenes normales del sector textil. A esto se sumó la detección de una doble contabilidad, cifras reducidas ante la Dian para minimizar impuestos y balances inflados ante el sistema financiero para acceder a créditos y canalizar divisas, principalmente desde Venezuela.
Para la Fiscalía, el Tribunal Superior de Barranquilla erró gravemente al considerar que estas irregularidades obedecían a simples fallas administrativas y no a una operación criminal estructurada. A juicio del Ministerio Público, mantener esa interpretación abre la puerta a la impunidad del núcleo del sistema, basado —según la acusación— en el blanqueo de recursos vinculados al programa de alimentos CLAP, uno de los mayores escándalos de corrupción del chavismo.
Sin embargo, la supuesta captura de Saab fue desmentida por su defensa. El abogado Luigi Giuliano aseguró que la información es “totalmente falsa” y que el empresario se encuentra en su residencia en Caracas, sin restricciones.
“Estuve con él esta mañana, está tranquilo en Caracas y esta tarde me voy a volver a ver con él”, afirmó el jurista.
Mientras se cruzan versiones sobre su situación real, lo cierto es que el caso Alex Saab vuelve a tensar el tablero judicial y político. Con la casación como última bala, la Fiscalía busca reabrir un expediente que Colombia no ha logrado cerrar y que, una vez más, conecta tribunales nacionales, fortunas millonarias y las sombras del poder en Venezuela.
