Mientras Venezuela se fue hundiendo en la crisis más profunda de su historia reciente, atrapada en los tentáculos del chavismo y en una decadencia sin aparente final, el Cartel de los Soles creció en infraestructura, influencia territorial e internacional. Lo que ya no resulta paradójico es que tanto el poder del régimen como el de esta red narcoterrorista confluyen en un mismo nombre: Nicolás Maduro.
Si bien sus orígenes se remontan a 1993, el Cartel de los Soles se transformó en una multinacional del narcotráfico con el ascenso de Hugo Chávez al poder y su posterior consolidación junto a Maduro en Miraflores.
Con la llegada de Chávez al Ejecutivo, la organización aprovechó infraestructura estatal y militar —aeropuertos, puertos marítimos, vehículos oficiales— para movilizar cocaína hacia el Caribe, Centroamérica, África, Medio Oriente y Europa.
En dos décadas de expansión, el chavismo no solo permitió que los generales recibieran sobornos por mirar hacia otro lado, sino que se convirtió en socio activo y mayoritario del negocio, según investigaciones de la ONG InsightCrime. Gracias a esa alianza, el Cartel de los Soles reforzó vínculos con otros actores criminales como las FARC y el ELN en Colombia, y el Cartel de Sinaloa en México.
El entramado fue consolidándose bajo Chávez y, más aún, bajo Maduro. En él están involucrados altos mandos militares de la FANB, como el general Vladimir Padrino López, así como Diosdado Cabello, Cilia Flores y los llamados “narcosobrinos”. También participan jueces, agencias de inteligencia chavistas y empresarios cercanos al régimen.
Las elecciones municipales y regionales son parte de esa estrategia. El último simulacro electoral, celebrado el 27 de julio de 2025, permitió al chavismo quedarse con 285 de 335 alcaldías, controlando zonas fronterizas clave para el narcotráfico. Muchos opositores relevantes fueron detenidos meses antes, lo que despejó el terreno a candidatos oficialistas.
El 25 de julio de 2025, el Departamento del Tesoro de Estados Unidos designó al Cartel de los Soles como “Terrorista Global Especialmente Asignado”. Pocos días después, Washington aumentó a 50 millones de dólares la recompensa por información que conduzca a la captura de Maduro, superando incluso la cifra ofrecida en su momento por Osama Bin Laden.
La fiscal general de EE.UU., Pamela Bondi, informó además de la incautación de 700 millones de dólares en bienes de Maduro, incluyendo aviones, propiedades en Florida y República Dominicana, mansiones, caballos de carrera, vehículos de lujo y joyas. “Es uno de los mayores narcotraficantes del mundo y una amenaza para nuestra seguridad nacional”, afirmó.
El senador Bernie Moreno fue aún más contundente: “No toleraremos a un narcoterrorista que inflija daño a Estados Unidos. Lo trataremos como se trató a los terroristas en el pasado”.
En la región, el presidente de Ecuador, Daniel Noboa, también declaró al Cartel de los Soles como organización terrorista, advirtiendo de su penetración en mafias locales.
La red internacional del “Cartel de Maduro”
Aislado internacionalmente y debilitado en su propio país, Maduro se aferra a los militares, quienes operan como columna vertebral de la estructura criminal. Paralelamente, el régimen tejió lazos con las FARC, facilitando entrenamiento, tráfico de armas y envíos de cocaína a gran escala.
Durante años, el Cartel de los Soles prestó asistencia al mexicano Joaquín “El Chapo” Guzmán y su Cartel de Sinaloa. En el juicio contra el capo en Nueva York se documentó cómo Venezuela funcionaba como plataforma aérea para el envío de toneladas de cocaína, con pistas en Maracaibo como epicentro de las operaciones.
En 2020, un tribunal de Nueva York presentó cargos contra Maduro por conspiración para importar cocaína, delitos de narcoterrorismo y posesión de armas de guerra. En ese entonces, su cabeza estaba tasada en 15 millones de dólares. Hoy, la recompensa subió a 50 millones, la mayor ofrecida en la historia de Estados Unidos.
Un poder sostenido por el crimen
La historia reciente muestra cómo, mientras millones de venezolanos sufren pobreza extrema y millones más han huido al exilio, el Cartel de los Soles se consolidó como una de las organizaciones criminales más poderosas del planeta, con Maduro en la cúspide.
Su permanencia en el poder ya no depende de instituciones democráticas, sino de una alianza entre narcotráfico, corrupción y represión. Una red que, para muchos expertos, explica la verdadera razón por la que Maduro aún gobierna Venezuela.
