En un nuevo golpe contra el crimen organizado transnacional, autoridades de Ecuador capturaron y deportaron a un presunto integrante de la temida banda delincuencial ‘Los Maracuchos’, quien era requerido por la justicia colombiana por una cadena de delitos de alto impacto.
Se trata de Luis Rolando Osorio Arévalo, conocido con los alias de ‘El Mizón’ o ‘Mizono El Viejo’, señalado no solo de pertenecer a esta organización criminal, sino de acumular múltiples cuentas pendientes con las autoridades en Colombia.
De acuerdo con Migración Colombia, Osorio registra cinco órdenes de captura vigentes, emitidas en noviembre de 2025 por un Juzgado Penal Municipal con funciones de Control de Garantías de Bogotá. Los cargos en su contra son de extrema gravedad: tráfico, fabricación o porte de estupefacientes; fabricación, tráfico y porte de armas de fuego o municiones; homicidio agravado; concierto para delinquir y tortura.
Además, la Interpol había expedido una circular azul en su contra por concierto para delinquir agravado, una alerta internacional que busca localizar, identificar u obtener información adicional sobre personas de interés en investigaciones penales.
La entrega del presunto delincuente se realizó en el Puesto de Control Migratorio Terrestre de Rumichaca, en la frontera binacional, donde fue recibido por oficiales colombianos en calidad de deportado para ser puesto de inmediato a disposición de la rama judicial.
El operativo fue destacado por la directora general de Migración Colombia, Gloria Esperanza Arreaga, quien subrayó que este resultado demuestra que “la cooperación internacional es clave para cerrarle el paso al crimen transnacional”.
“El trabajo articulado entre autoridades migratorias y policiales de Ecuador y Colombia permitió que esta persona fuera ubicada y puesta a disposición de la justicia colombiana”, afirmó la funcionaria.
La captura y deportación de Osorio Arévalo se da en medio de una ofensiva regional contra estructuras criminales que operan a ambos lados de la frontera y que han sido señaladas de expandir redes de narcotráfico, sicariato y extorsión. Ahora, será la justicia colombiana la que determine su responsabilidad en un expediente que podría convertirse en uno de los más sensibles en la lucha contra el crimen organizado.
