La justicia en Bolivia ordenó la captura del expresidente Evo Morales tras su inasistencia al juicio oral que se adelanta en su contra en el departamento de Tarija, donde es investigado por presunto delito de trata agravada de menores.
El proceso judicial avanzó este lunes con la instalación de la audiencia programada desde las 8:00 de la mañana. Sin embargo, ni el exmandatario ni su equipo de defensa se presentaron ante el tribunal, lo que llevó a la autoridad judicial a declararlo en rebeldía.
La jueza Rosmery Ruiz, presidenta del tribunal, confirmó la vigencia de la orden de aprehensión y de las medidas de arraigo, manteniendo activas las acciones para lograr la comparecencia del exjefe de Estado.
El caso está relacionado con una investigación que señala a Morales por una presunta relación con una adolescente, de la cual habría nacido una hija durante su mandato presidencial. Según la Fiscalía, la familia de la menor habría recibido beneficios a cambio de mantener el vínculo.
La defensa del expresidente sostiene que el proceso tiene motivaciones políticas y anunció que acudirá a instancias internacionales. También argumenta que Morales no fue notificado de manera adecuada, sino mediante edictos digitales, lo que consideran una vulneración al debido proceso; no obstante, ese argumento fue desestimado por el tribunal.
El Ministerio Público confirmó que presentará pruebas y testimonios en la etapa de juicio, mientras el fiscal general Roger Mariaca indicó que será el tribunal quien determine la responsabilidad penal del acusado.
Actualmente, Morales permanece en el Trópico de Cochabamba, en la región del Chapare, donde cuenta con el respaldo de sus seguidores, quienes mantienen control de la zona e impiden el ingreso de autoridades, advirtiendo posibles tensiones sociales ante cualquier intento de captura.
El proceso, reactivado en 2024 tras haber sido archivado en años anteriores, ha profundizado la polarización política en Bolivia y reabierto el debate sobre la independencia judicial en el país.
