Una nueva controversia política surgió tras la primera vuelta presidencial luego que el candidato del Pacto Histórico, Iván Cepeda, solicitara públicamente a la Federación Colombiana de Fútbol (FCF) pronunciarse sobre el uso de la camiseta oficial de la Selección Colombia por parte de la campaña de Abelardo De la Espriella durante la jornada electoral del pasado 31 de mayo.
A través de un mensaje publicado en su cuenta de la red social X, Cepeda cuestionó que el candidato de derecha y varios de sus seguidores utilizaran la camiseta de la Selección Colombia como un elemento distintivo de campaña, situación que, a su juicio, podría generar debates sobre el uso de símbolos de representación nacional en actividades político-electorales.
En su pronunciamiento, el aspirante presidencial afirmó que la camiseta de la Selección Colombia “es de todos los colombianos” y señaló que su utilización con fines electorales, ideológicos o partidistas debería ser objeto de análisis por parte de las autoridades y de la propia Federación.
“Su camiseta es un símbolo nacional y tiene restricciones comerciales y políticas. Su uso con fines electorales, particulares e ideológicos es un acto claramente oportunista, cuyos efectos jurídicos se debe examinar”, escribió Cepeda en la publicación.
El candidato también pidió a la Federación Colombiana de Fútbol fijar una posición oficial sobre lo ocurrido y aclarar si existe alguna restricción respecto al uso de la indumentaria oficial de la Selección en escenarios políticos o campañas electorales.
Debate sobre símbolos nacionales y campañas políticas
La polémica se produce en medio del inicio de la campaña hacia la segunda vuelta presidencial, programada para el próximo 21 de junio, y reabre el debate sobre los límites entre los símbolos de identidad nacional y las estrategias de marketing político.
Durante la jornada electoral, imágenes difundidas en redes sociales mostraron a simpatizantes de Abelardo De la Espriella vistiendo la camiseta amarilla de la Selección Colombia, una prenda que tradicionalmente ha sido asociada con eventos deportivos y expresiones de unidad nacional.
Sin embargo, hasta el momento no se conoce un pronunciamiento oficial de la Federación Colombiana de Fútbol sobre las observaciones planteadas por Cepeda ni sobre la posibilidad de que existan restricciones para el uso de la camiseta en actividades políticas.
Un nuevo frente de confrontación electoral
La solicitud del candidato del Pacto Histórico se suma a una serie de cuestionamientos y señalamientos que han marcado el comienzo de la campaña de segunda vuelta entre Cepeda y De la Espriella.
Analistas consideran que el episodio refleja la alta polarización que vive el país y anticipa una campaña en la que no solo se debatirán propuestas de gobierno, sino también símbolos, narrativas y estrategias de comunicación utilizadas por ambos sectores políticos.
Por ahora, la atención se centra en la respuesta que pueda emitir la Federación Colombiana de Fútbol y en la reacción de la campaña de Abelardo De la Espriella frente a las acusaciones planteadas por su contendor.
Desde el punto de vista político, la denuncia de Iván Cepeda busca instalar un debate sobre la apropiación de símbolos de identidad nacional en contextos electorales. La camiseta de la Selección Colombia tiene una fuerte carga emocional y de reconocimiento ciudadano, por lo que asociarla a una campaña puede generar ventajas comunicativas importantes.
No obstante, jurídicamente el debate es más complejo. La camiseta de la Selección es una marca y un producto comercial licenciado por la Federación Colombiana de Fútbol y sus patrocinadores. Su uso por parte de ciudadanos en espacios públicos, incluidos eventos políticos, no necesariamente constituye una infracción, salvo que exista una utilización comercial o publicitaria no autorizada que vulnere derechos de marca.
Más allá de las implicaciones legales, el episodio evidencia que la disputa por la Presidencia ya comenzó a trasladarse al terreno simbólico, donde cada gesto, imagen o mensaje puede convertirse en motivo de controversia en una de las campañas más polarizadas de los últimos años.
