La salud de los tolimenses atraviesa uno de sus momentos más críticos. Tras las mesas de trabajo adelantadas entre la Superintendencia Nacional de Salud y la Secretaría de Salud Departamental, el diagnóstico es alarmante: el sistema no está respondiendo y, de no adoptarse medidas inmediatas, el Tolima podría entrar en emergencia sanitaria, con decisiones extremas como dosificar medicamentos e incluso cerrar la atención a pacientes provenientes de otros departamentos.
La advertencia se hizo pública luego de la cuarta mesa de trabajo con la Nueva EPS, un espacio que, lejos de arrojar soluciones, dejó en evidencia la falta de compromiso y gestión frente a una crisis que afecta directamente a más de 200 mil afiliados en el departamento. Según las autoridades departamentales, los acuerdos previamente establecidos no se han cumplido y el panorama empeora día tras día.
Uno de los puntos más críticos es la crisis en la dispensación de medicamentos. Colsubsidio, operador farmacéutico, anunció días atrás su retiro del Tolima, y aunque Medic fue anunciado como el nuevo responsable, no se presentó a la mesa de trabajo, ni entregó información clara sobre cómo se garantizará el suministro de fármacos a los pacientes. Hoy, miles de usuarios siguen sin recibir tratamientos esenciales.
“El Tolima está en peligro en materia de salud”, fue el mensaje contundente que dejó la reunión en donde la secretaria de Salud departamental, Katherine Rengifo mostró gran preocupación. Desde el ente departamental se advirtió que la falta de medicamentos, la congestión del sistema y la ausencia de respuestas claras podrían obligar a tomar decisiones drásticas para evitar un colapso total.
Las autoridades departamentales también hicieron un llamado directo a la Nueva EPS para que deje de tratar al departamento como parte de una “bolsa país” y priorice de manera urgente la atención de sus afiliados en el Tolima. “No podemos permitir que nuestros ciudadanos sigan pagando las consecuencias de la desorganización y el abandono”, señaló la secretaria.
La tensión crece y el tiempo apremia. Mientras no haya acciones concretas, el Tolima camina por la delgada línea que separa la crisis de una emergencia sanitaria declarada, con los pacientes como las principales víctimas de un sistema que hoy no da garantías.