• 25 agosto, 2026 4:38 am

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Fin de semana trágico en Santander: dos menores murieron ahogados en balnearios y crece la alarma por la seguridad en ríos y quebradas.

Lo que debía ser un fin de semana de descanso y diversión terminó convertido en una tragedia para dos familias santandereanas. Dos menores de edad, de 17 y 13 años, perdieron la vida por inmersión en hechos ocurridos en distintos municipios del departamento, una situación que vuelve a encender las alarmas sobre los riesgos que enfrentan cientos de visitantes en balnearios naturales durante las temporadas de recreación.

Las emergencias se registraron en los municipios de San Vicente de Chucurí y Coromoro, donde las fuertes corrientes de los afluentes cobraron la vida de los adolescentes en cuestión de minutos.

El primer caso ocurrió en San Vicente de Chucurí. Allí, un joven de 17 años disfrutaba de una jornada recreativa en un balneario cuando fue sorprendido por la corriente. Testigos señalaron que el adolescente desapareció de la superficie sin que las personas presentes pudieran auxiliarlo.

Tras varias horas de intensa búsqueda, integrantes de la Defensa Civil lograron localizar y recuperar el cuerpo sin vida del menor.

La tragedia fue confirmada por Pedro Conde, jefe de la Sala de Crisis de Gestión del Riesgo de Santander, quien destacó el trabajo realizado por los organismos de socorro durante las labores de rescate.

Sin embargo, cuando aún se conocían detalles de este lamentable hecho, una nueva emergencia golpeó al departamento.

La segunda víctima fue un niño de apenas 13 años que compartía un paseo familiar en la quebrada La Ensalada, específicamente en el sector conocido como Pozo Tres Peñas, en la vereda Anacal Bajo del corregimiento de Cincelada, jurisdicción del municipio de Coromoro.

Según las primeras versiones, el menor se encontraba acompañado por su abuela y un primo cuando decidió ingresar al agua. Minutos después, habría sido arrastrado o succionado por una corriente, desapareciendo de la vista de sus familiares.

La situación generó momentos de desesperación entre los presentes, quienes intentaron ubicar al niño sin éxito mientras solicitaban ayuda a las autoridades.

La emergencia fue reportada hacia las 2:20 de la tarde del domingo y movilizó a uniformados de la Policía, habitantes de la zona y organismos de socorro que se sumaron a la búsqueda.

Horas más tarde, los rescatistas lograron recuperar el cuerpo sin vida del menor, confirmando una nueva tragedia que enlutó a la región.

Los dos casos han generado profunda preocupación entre las autoridades departamentales, que vienen advirtiendo sobre el incremento de emergencias en ríos, quebradas y balnearios naturales durante fines de semana, puentes festivos y temporadas de alta afluencia turística.

Expertos en gestión del riesgo insisten en que muchas de estas tragedias ocurren en lugares donde las corrientes cambian repentinamente, existen pozos profundos o se presentan fenómenos de succión difíciles de identificar a simple vista.

Ante esta situación, los organismos de emergencia reiteraron el llamado a padres de familia y visitantes para extremar las medidas de prevención, supervisar permanentemente a los menores de edad y evitar el ingreso a zonas no autorizadas o con condiciones peligrosas.

La muerte de estos dos adolescentes vuelve a poner sobre la mesa un problema recurrente en varias regiones del país: la falta de conciencia sobre los riesgos presentes en los afluentes naturales, donde un momento de diversión puede transformarse en una tragedia irreversible en cuestión de segundos.

Mientras las comunidades de San Vicente de Chucurí y Coromoro lloran la pérdida de dos jóvenes vidas, las autoridades insisten en que la prevención sigue siendo la herramienta más importante para evitar que nuevos paseos familiares terminen en luto.

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