El Gobierno de Gustavo Petro dejó sobre la mesa la posibilidad de una reforma tributaria por 30 billones de pesos, una cifra sin precedentes que ha provocado fuertes críticas desde el sector empresarial y financiero, además de abrir interrogantes sobre el estado real de las finanzas públicas que heredará la próxima administración.
El anuncio fue realizado durante la presentación del Plan Fiscal de Mediano Plazo (PFMP) por parte del director de Política Macroeconómica del Ministerio de Hacienda, Cristian Cruz, quien reconoció que el país enfrenta la necesidad de realizar un ajuste fiscal de gran magnitud para garantizar la sostenibilidad de las cuentas nacionales.
“Se está planteando una reforma tributaria para el 2027 equivalente a 30 billones de pesos. Es un valor indicativo. Lo que el Marco Fiscal de Mediano Plazo plantea es un ajuste fiscal que se puede lograr a través de mayores ingresos o mediante una reducción del gasto”, explicó el funcionario.
La revelación cayó como un verdadero terremoto político y económico debido a que se produjo en plena recta final de la campaña presidencial, cuando los colombianos se preparan para acudir a las urnas el próximo 21 de junio para escoger entre el candidato oficialista Iván Cepeda y el aspirante opositor Abelardo de la Espriella.
La cifra sorprendió incluso a analistas acostumbrados a los debates tributarios. De materializarse, el recaudo proyectado convertiría esta iniciativa en una de las reformas fiscales más ambiciosas de la historia reciente del país.
La reacción más contundente provino del presidente de la Asociación Nacional de Empresarios de Colombia (ANDI), Bruce Mac Master, quien cuestionó duramente la propuesta y aseguró que el Gobierno está reconociendo, de manera implícita, el deterioro de las finanzas públicas.
“Finalmente, el Gobierno reconoce el estado calamitoso en que entrega las finanzas. Le anuncia a los colombianos que se requiere una reforma tributaria que es 150 % más grande que la mayor reforma tributaria de la historia. Con gran desvergüenza le dice a los hogares colombianos que se preparen para pagar muchos más impuestos”, afirmó el dirigente gremial.
Las críticas también llegaron desde el sector financiero. José Ignacio López, presidente de la Asociación Nacional de Instituciones Financieras (ANIF), advirtió que la propuesta refleja la magnitud de los desafíos fiscales que deberá enfrentar el próximo gobierno.
“El Gobierno le dejaría a la siguiente administración, con sus propias cuentas, la necesidad de una reforma tributaria de 30 billones de pesos, además de medidas de recorte del gasto para estabilizar la trayectoria de la deuda pública”, señaló.
Pero la preocupación no se limita únicamente a los impuestos. Durante la misma presentación del Plan Fiscal de Mediano Plazo, el Ministerio de Hacienda proyectó que la inflación cerraría 2026 alrededor del 6 %, una cifra que duplica la meta del 3 % fijada por el Banco de la República.
El dato alimentó aún más las inquietudes sobre el panorama económico que enfrentará el próximo presidente y el impacto que podrían tener nuevas cargas tributarias sobre hogares, trabajadores y empresas que todavía lidian con los efectos de la desaceleración económica y el aumento del costo de vida.
La controversia adquiere una dimensión mayor si se tiene en cuenta que esta sería la cuarta reforma tributaria impulsada durante el gobierno de Gustavo Petro. De las tres iniciativas anteriores, solo una logró superar el trámite legislativo, mientras las otras enfrentaron fuertes resistencias políticas y terminaron archivadas.
Ahora, el debate vuelve con una propuesta de dimensiones mucho más grandes y en un momento políticamente explosivo. Mientras el Gobierno insiste en que el ajuste fiscal es necesario para garantizar la estabilidad financiera del país, sectores empresariales y económicos advierten que una reforma de esta magnitud podría traducirse en mayores cargas para los contribuyentes y afectar la competitividad nacional.
