Una brutal guerra entre facciones disidentes de las antiguas Farc habría dejado una de las peores matanzas registradas este año en Colombia. Informes preliminares de Inteligencia Militar indican que cerca de 50 personas habrían muerto en violentos enfrentamientos entre hombres de Iván Mordisco y Calarcá en zona rural del departamento del Guaviare.
Los combates comenzaron en la noche del pasado lunes 25 de mayo en la vereda La Siberia, jurisdicción de San José del Guaviare, una región históricamente golpeada por la presencia de grupos armados ilegales, narcotráfico y disputas territoriales.
Fuentes militares confirmaron a medios nacionales que el enfrentamiento habría involucrado estructuras del frente Isaías Carvajal, perteneciente al bloque Jorge Suárez Briceño del Estado Mayor de los Bloques y Frente (EMBF), organización bajo el mando de “Calarcá”.
En el bando contrario participaron integrantes de los frentes 1° Armando Ríos, 39 y 44 Antonio Ricaurte, pertenecientes al Estado Mayor Central (EMC), la facción liderada por “Iván Mordisco”.
El ministro de Defensa, Pedro Sánchez, confirmó que la confrontación estaría relacionada con disputas por narcotráfico, extorsión y control de economías ilegales en esa región estratégica del país.
“Las estructuras criminales de alias ‘Mordisco’ y ‘Calarcá’ se enfrentaron entre sí en el sector de Barranco Colorado, jurisdicción de San José del Guaviare, por disputas de narcotráfico, extorsión y otras economías ilícitas”, señaló el funcionario.
Según el reporte oficial, la magnitud de la confrontación habría dejado múltiples víctimas fatales, entre ellas presuntos integrantes de las estructuras armadas ilegales e incluso menores de edad reclutados forzosamente.
“El crudo enfrentamiento criminal habría causado múltiples víctimas fatales (…) entre los cuales podría haber menores de edad. Estos hechos evidencian el desprecio de estas estructuras por la vida humana”, advirtió el ministro.
La situación genera aún mayor preocupación porque los enfrentamientos se habrían registrado cerca de una escuela rural, poniendo en riesgo a la población civil y aumentando el temor entre las comunidades campesinas de la zona.
Hasta el momento, las tropas del Ejército no han podido ingresar plenamente al área debido a las condiciones de seguridad y a la complejidad del terreno, por lo que aún no existe un balance oficial consolidado sobre el número exacto de muertos, heridos o posibles víctimas civiles.
Sin embargo, los reportes preliminares de Inteligencia indican que uno de los fallecidos sería un importante cabecilla cercano a “Iván Mordisco”, conocido con los alias de “Domingo Biojó” o “Negro Primo”.
Las autoridades lo señalaban como coordinador del frente 1° Armando Ríos desde febrero pasado y lo vinculaban con extorsiones, desplazamientos forzados y ataques contra la Fuerza Pública en varias regiones del sur del país.
Según información oficial, este hombre ingresó a las disidencias en 2017 tras el Acuerdo de Paz firmado en La Habana y escaló posiciones dentro de las estructuras ilegales hasta convertirse en uno de los hombres de confianza de “Iván Mordisco”.
Además, las primeras versiones indican que en los combates también habría resultado herido Luis Felipe Jiménez Ramírez, comandante del frente 39 del EMC y uno de los objetivos prioritarios de las Fuerzas Militares.
Este cabecilla es investigado por su presunta participación en el reclutamiento de menores de edad que murieron durante el polémico bombardeo militar ejecutado en enero de 2025 en zona selvática de Calamar, Guaviare, operación que dejó 20 muertos y desató fuertes cuestionamientos contra el Gobierno Nacional.
La nueva masacre revive escenas de terror similares a las ocurridas en enero pasado en el municipio de El Retorno, donde hombres de “Calarcá” emboscaron a integrantes rivales y asesinaron a 26 de ellos, incluidos cuatro menores reclutados en Cauca.
En aquella ocasión, los cuerpos fueron abandonados sobre una carretera y grabados en video para sembrar miedo entre la población.
La guerra entre “Iván Mordisco” y “Calarcá” comenzó tras la fractura interna de las disidencias en 2023. Mientras “Mordisco” rompió los diálogos con el Gobierno Nacional, “Calarcá” continuó dentro del proceso de paz y actualmente mantiene suspendidas sus órdenes de captura.
Ahora, el nuevo baño de sangre en Guaviare vuelve a demostrar que la disputa por las rutas del narcotráfico y el control territorial sigue convirtiendo a regiones enteras del país en escenarios de guerra, miedo y muerte.
