En medio de una intensa correría política por el Caribe colombiano junto al presidente Gustavo Petro, el ministro del Interior, Armando Benedetti, lanzó una de las declaraciones más polémicas del actual Gobierno: aseguró que teme posibles “persecuciones” y hasta “estallidos” sociales si la oposición gana las próximas elecciones presidenciales.
Las afirmaciones, hechas durante una entrevista con medio nacional, encendieron el debate nacional sobre la participación política del Ejecutivo, el uso de actos oficiales con tintes electorales y el creciente clima de polarización que atraviesa Colombia.
Frente a las críticas por una presunta intervención del Gobierno en política, Benedetti defendió abiertamente el papel activo del presidente Petro y de su gabinete en el debate electoral.
“Participar en política es lo que debemos hacer todos, es lo que se ha de promover que se participe en política”, afirmó el ministro, insistiendo en que la ilegalidad solo aparece cuando se utilizan recursos públicos para presionar votantes o comprar apoyos.
Según explicó, la diferencia entre una actividad legítima y una conducta indebida está claramente establecida en la ley:
“Participar indebidamente significa ir en contra de lo que está escrito en la ley”.
El funcionario también salió en defensa de las recientes declaraciones del presidente Petro sobre los candidatos de la “vida” y la “muerte”, asegurando que esos pronunciamientos no constituyen constreñimiento electoral.
“No es constreñir al elector. Constreñir es si yo le ofrezco una dádiva, si yo le ofrezco plata, si yo le ofrezco un puesto”, sostuvo.
Pero el momento más delicado de la entrevista llegó cuando Benedetti admitió sentir preocupación personal frente a un eventual triunfo de sectores opositores.
“Yo sí estoy preocupado a nivel personal”, confesó el ministro, aclarando que hablaba como ciudadano y no institucionalmente.
El jefe de la cartera política fue más allá y advirtió sobre posibles retaliaciones y escenarios de tensión social: “Estoy preocupado porque a nivel personal yo creería que podrían haber algunas persecuciones, algunas cosas feas… eso podría terminar en estallidos”.
Aunque intentó matizar sus palabras asegurando que no se trata de miedo sino de inquietud por el rumbo del país, sus declaraciones fueron interpretadas por distintos sectores como una advertencia política de alto voltaje.
La controversia también alcanzó los multitudinarios eventos encabezados por el presidente Petro en la Costa Caribe, especialmente el realizado en Sincelejo, donde más de 26.000 personas acompañaron al mandatario.
Benedetti negó categóricamente que se tratara de actos de campaña y aseguró que todo estaba sustentado jurídicamente como actividad oficial de Presidencia.
“Era un acto totalmente de Presidencia de la República, no era un acto de campaña”, afirmó.
Para el ministro, el fenómeno político que rodea a Petro no tiene precedentes recientes en Colombia, pues considera que el mandatario mantiene una fuerte capacidad de movilización incluso en la recta final de su Gobierno.
Benedetti también reconoció el peso estratégico de la región Caribe en el tablero electoral y aseguró que la presencia del presidente en la zona tiene un fuerte componente emocional y político.
Según dijo, mientras otros sectores “han dejado tirada a la Costa Caribe”, el petrismo mantiene una conexión directa con la región.
“En la costa es donde es más fácil hacerle una despedida al presidente porque la costa sí que es petrista”, afirmó.
Las declaraciones del ministro no solo reavivan el debate sobre los límites de la participación política desde el poder, sino que reflejan el nivel de tensión que ya empieza a marcar la carrera presidencial de 2026.
